Jesús, el macho cabrío {Primera parte}


Para comenzar…
Como cada lunes, te comparto el cuestionario del tema de esta semana con las preguntas para completar de acuerdo con tu estudio y preguntas para reflexionar.
Oremos pidiendo que el Espíritu Santo nos dé sabiduría y nos muestre lo que Dios desea mostrarnos, a través de los versículos que estudiaremos.

¿Evidencia nuestra vida que Jesucristo intercede por nosotras todo el tiempo?





pero Él, habiendo ofrecido un solo sacrificio por los pecados para siempre, 
se sentó a la diestra de Dios

Hebreos 10:12


Hoy queremos indagar sobre dónde podemos ver a Jesús en medio de los rituales dados por Dios a los sacerdotes judíos específicamente en el día de la expiación o el yom kippur. Podemos encontrar esto en el libro de Levítico. El tema de este libro es justo lo que leemos en Levítico 20:26 “Me seréis, pues, santos, porque yo, el Señor, soy santo, y os he apartado de los pueblos para que seáis míos.”

Recordemos que el tabernáculo era el lugar donde Dios moraba. Claro, simbólicamente hablando, pues nuestro Dios es omnipresente, Él está en todo lugar, sin embargo, Él estableció un lugar que sirviera como recordatorio para que los judíos tuvieran presente que Él estaba junto a su pueblo.

Y como enseña el libro de Levítico, nosotros no somos santos, más Él sí es un Dios santo, el pueblo no podía entrar ante su presencia. Dios sabe que, si su santa presencia fuera manifiesta en todo lugar, viviríamos abrumados. En su bondad y misericordia Él se limitó a este lugar santísimo en donde era evidenciada la pecaminosidad del pueblo judío.

En Levítico 16:16 nos demuestra el propósito del día de expiación “Hará, pues, expiación por el lugar santo a causa de las impurezas de los hijos de Israel y a causa de sus transgresiones, por todos sus pecados; así hará también con la tienda de reunión que permanece con ellos en medio de sus impurezas.”

Nota que la expiación era para el lugar santo. Recordemos que solamente los sacerdotes podían entrar en el lugar santo, confirmando que los sacerdotes también eran pecadores, con la misma necesidad de pedir perdón por sus pecados antes que pudieran pedir perdón por los pecados del pueblo.

Por esto hebreos 10:1 nos recuerda: “Pues ya que la ley sólo tiene la sombra de los bienes futuros y no la forma misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que ellos ofrecen continuamente año tras año, hacer perfectos a los que se acercan.”

Con esto Dios estaba enseñando al mundo a través de los judíos la profundidad de nuestra pecaminosidad, porque aún hasta nuestras mejores obras son como trapos de inmundicia. Es decir, que aun aquellos que eran sacerdotes elegidos por Dios, quienes tenían la labor de estudiar y enseñar las Escrituras, o sea dedicarse a vivir para Dios, aun ellos manchaban el tabernáculo con su presencia. Eran hombres dedicados a Dios, pero seguían siendo pecadores e impuros, así como somos todos los seres humanos de este lado de la gloria.

Romanos 3:10-12 nos recuerda que ninguno es capaz de entrar al cielo por su propia fuerza. “No hay justo, ni aun uno; no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios; todos se han desviado, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.”

Si algo hemos visto estudiando para estos programas es esto, la ceguera que todos nosotros tenemos es increíble y un grave error en que incurrimos tanto los judíos como nosotros, es el compararnos con las personas que creemos que son menos piadosas que nosotras en determinada área, y entonces nos enorgullecemos al creernos mejores.

Dios, reconociendo nuestra debilidad y nuestra forma de reaccionar proveyó la salida para nuestra culpa e inseguridades a través de Jesucristo. Él instituyó este sistema primero como un recordatorio de nuestro pecado, sin embargo, no lo dejó allá, sino que esto apenas era una sombra de lo que habría de venir para que entendiéramos el amor, misericordia, la gracia y bondad de nuestro Señor.

El autor de hebreos cita lo que Cristo dijo en hebreos 10:8-9 “Habiendo dicho arriba: Sacrificios y ofrendas y holocaustosy sacrificios por el pecado no has queridoni en ellos te has complacido (los cuales se ofrecen según la ley), entonces dijo: He aquí, yo he venido para hacer tu voluntad. Él quita lo primero para establecer lo segundo.”

Fue Dios quien instituyó este sistema. El autor de hebreos nos informa que eso no era su gusto. Lo que tenemos que preguntarnos es ¿por qué lo instituyó? Indagando en las mismas escrituras, estas nos revelan el corazón de Dios, Dios estaba demostrándonos que necesitamos a alguien que pague nuestra deuda por nuestro pecado ante su santidad, y al mismo tiempo apuntando hacia aquél que lo pagaría. Hay un refrán que dice: “nadie peca en privado” todos nuestros pecados tienen consecuencia que van más allá de lo que imaginamos.

Así como los pecados de los sacerdotes ensuciaban el tabernáculo, con nuestro pecado hoy en día sucede por igual, ya no hay un tabernáculo físico como en aquél entonces, pero sigue habiendo un tabernáculo. ¿Dónde está?

¿No sabéis que sois templo de Dios y
que el Espíritu de Dios habita en vosotros?
1 corintios 3:16


Entonces, cuando pecamos hoy en día los cristianos hijos de Dios, estamos ensuciando el instrumento que el Señor usa para su obra y es aún más grave, nuestros pecados afectan a nuestras familias, nuestra ciudad, país, etc., por esto, antes de hacer cualquier cosa que sea pecaminosa es vital ir donde el Señor en oración; primero para pedir perdón por la intención pecaminosa de nuestro corazón, y segundo, para que Él nos use porque separados de Él nada podemos hacer, necesitamos de Él para ser apartadas del pecado e incluso para redimir nuestro pensamiento.

Esta necesidad de perdón fue la razón por la que los sacerdotes arriesgaban su vida al entrar en el lugar santísimo. El pecado tenía que ser perdonado para asegurar la continuidad de la presencia de Dios; entonces, todo este sistema fue dado para preparar al pueblo de Dios para el Mesías que habría de venir, la respuesta de Dios para nuestros pecados.

Con la institución de todo ese sistema, Dios estaba apuntando a que siguieran sus instrucciones precisas que estaba dando. El capítulo 8 de Levítico nos habla de la consagración de Aarón y sus hijos, los primeros sacerdotes levíticos. El capítulo 9 está dedicado a los primeros sacrificios de Aarón y cuando llegamos al capítulo 10 vemos la importancia en la mente de Dios de seguir sus instrucciones al pie de la letra.

Leamos los versículos 1-2 “Nadab y Abiú, hijos de Aarón, tomaron sus respectivos incensarios, y después de poner fuego en ellos y echar incienso sobre él, ofrecieron delante del Señor fuego extraño, que Él no les había ordenado. Y de la presencia del Señor salió fuego que los consumió, y murieron delante del Señor.”

¿Te imaginas esta escena? Morir por un fuego inmediatamente por desobedecer a Dios en medio de un ritual ofrecido a Él. Aunque parezca muy severo, todo eso representa a Jesucristo el Mesías perfecto, todo debe ser hecho en una forma perfecta y solamente Dios sabe lo que es la perfección. Como dijimos ya, nuestra pecaminosidad ensucia todo lo que hacemos y cuando hacemos algo sin Dios es pecaminoso, por ende, nuestra obediencia es vital para que el Señor acepte nuestras obras. Todo el libro de levítico está apuntando no solamente al Mesías perfecto, sino demostrando que somos inmundos.

Los hijos de Aarón no entendían la santidad de Dios ni su propia pecaminosidad, así como mucho de nosotras hoy en día. Esto confirma lo que proverbios 30:12 nos enseña, de que hay gente que se tiene por pura pero no está limpia de su inmundicia.

En todo tiempo debemos orar al Señor para que revele el pecado escondido en nuestro corazón, porque, por ejemplo, muchos de estos sacerdotes iban delante de Dios a ofrecer sacrificios de manera personal para pedir perdón por su pecado, pero por su orgullo y pecaminosidad había pecados escondidos en ellos y al llegar ante el Señor eran aniquilados. Eso pasa hoy en día en nosotras, Dios de manera progresiva nos va mostrando nuestro pecado, siempre hay algo que descubrir en nuestro corazón.

Notando eso, ellos estaban haciendo los rituales para el Señor ¿cuántas veces nosotras trabajamos para el Señor y estamos pecando también? Porque no estamos haciéndolo en la forma que Dios quiere o nuestras intenciones están mal, quizás queremos robar la gloria del Señor, eso es pecado y quizás luce por fuera que estamos bien porque estamos ofreciendo todo al Señor.

No solo tenían que hacerlo según las pautas dadas por el Señor, sino que solo podían hacerlo el día que Dios estipulaba. Solo había una puerta para entrar al tabernáculo (demostrando que solamente hay un camino a Dios) esto demostraba también que solo hay una forma de llegar no a través de las obras porque si fuera así, Dios hubiera aceptado las obras de los hijos de Aarón, es a través del arrepentimiento de nuestros pecados y aceptando lo que Jesucristo hizo en la cruz.

Juan 14:6 nos enseña la exclusividad de este llamado “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí.”
Para que Dios continuara morando con su pueblo, Él esperaba el arrepentimiento de su gente porque sabía que la inmundicia era algo inevitable porque Dios sabe nuestra naturaleza.





Recuerda de orar y visitar Mujer para la Gloria de Dios para que puedas escuchar el estudio y contestar tu cuestionario mientras eres edificada con la hermana Cathy Scheraldi de Núñez, quien nos ha dado la oportunidad de compartir este bello estudio de su autoría.

¡Nos leemos pronto!

En Su Gracia
K A R L A


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