Jesús en el Tabernáculo {Primera parte}




Para comenzar…
Como cada lunes, te comparto el cuestionario del tema de esta semana con las preguntas para completar de acuerdo con tu estudio y preguntas para reflexionar.
Oremos pidiendo que el Espíritu Santo nos dé sabiduría y nos muestre lo que Dios desea mostrarnos, a través de los versículos que estudiaremos.



  
Entonces, hermanos, puesto que tenemos confianza para entrar al Lugar Santísimo por la sangre de Jesús
Hebreos 10:19

Hoy queremos buscar a Jesús en el Tabernáculo.

Es interesante observar que Dios utilizó tan solo dos capítulos para describir la creación del mundo mientras que utilizó catorce capítulos para describir el tabernáculo. Si esta fuera la única información que tuviéramos sobre el tabernáculo ¿no crees que es más que suficiente para que invirtamos tiempo estudiándolo?

Dios dio muchísimos detalles sobre cómo debería ser la construcción del tabernáculo porque este representaba el cielo, como hebreos 9:23-24 nos explica: “Por tanto, fue necesario que las representaciones de las cosas en los cielos fueran purificadas de esta manera, pero las cosas celestiales mismas, con mejores sacrificios que éstos. Porque Cristo no entró en un lugar santo hecho por manos, una representación del verdadero, sino en el cielo mismo, para presentarse ahora en la presencia de Dios por nosotros”

La única forma en la que nosotros podemos entrar al cielo es a través de Jesucristo, Juan 14:6 nos recuerda “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí.”

Comenzaremos con el arca del pacto, leamos en Éxodo 25:11 “Harán también un arca de madera de acacia; su longitud será de dos codos y medio, su anchura de un codo y medio, y su altura de un codo y medio. Y la revestirás de oro puro; por dentro y por fuera la revestirás, y harás una moldura de oro alrededor de ella.”

Pudiéramos preguntarnos ¿por qué madera cubierta de oro? ¿La acacia tenía un significado especial? No encontramos que hubiera algo en especial en esa madera, solo que es una madera muy común, capaz de crecer en zonas áridas y su densidad provenía de una protección contra los insectos, además de que duraba mucho. Recordemos que el tabernáculo duró 400 años hasta que llegó al templo de Jerusalén.

Isaías 53:2 nos dice (hablando de Jesús) “Creció delante de El cómo renuevo tierno, como raíz de tierra seca” aunque no es una analogía perfecta, la madera era casi indestructible por su densidad, y lo que sí sabemos es que Cristo es indestructible. La madera simbolizaba el cuerpo humano de Cristo, mientras que el oro simbolizaba su divinidad. Jesucristo fue cien por ciento hombre y cien por ciento Dios y esto es muy difícil de entender, era imposible que Jesús pagara nuestra deuda con Dios si no hubiera tomado la forma de hombre, y tampoco hubiera sido posible si hubiera tenido una naturaleza pecadora. Por lo tanto, tenía que ser Dios, Filipenses 2:6-7 nos explica:

el cual, aunque existía en forma de Dios, no consideró el ser igual a Dios
 como algo a qué aferrarse, sino que se despojó a sí mismo tomando
forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres.”

¿Sabes que la palabra tabernáculo significa santuario, tienda o lugar de morada? Y es por esto mismo que nos preguntamos ¿Dios no es omnipresente? ¿Él realmente necesitaba un lugar para morar? Y es que Él es tan grande que es incontenible, ¿Cabe en una tienda?

Si, Él es omnipresente.
No, Él no necesita una tienda y tampoco puede limitarse a un lugar tan pequeño.

Entonces Dios estaba simbolizando algo con el tabernáculo. Cada vez que la nube en el desierto se movía, la cual simbolizaba a Dios, las personas tenían que viajar con el tabernáculo; es decir, esto era un símbolo visual para el pueblo de que Dios estaba siempre con ellos.

¿Quién es quien siempre estará con nosotras? leamos Mateo 28:20 “enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado; y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.” El tabernáculo significaba no solamente que Jesús estaba caminando con ellos, sino que también, la forma en la que Dios ordenó edificar sus carpas en el desierto simbolizaba que Jesús era el centro de su vida.

Números 2:1-2 nos dice: Y habló el Señor a Moisés y a Aarón, diciendo: Los hijos de Israel acamparán, cada uno junto a su bandera, bajo las insignias de sus casas paternas; acamparán alrededor de la tienda de reunión, a cierta distancia. Si seguimos leyendo el capítulo 2 nos daremos cuenta de que el tabernáculo estaba al centro del campamento y todas las demás tiendas se levantaban alrededor de esto.

Estamos hablando de que Jesús estaba en el tabernáculo ¿estamos conscientes de la presencia de Dios en nuestra vida? Alguna vez Moisés le dijo “Señor, si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos saques de aquí” es decir que todo lo que hagamos debe ser apegado al señor, con su presencia.

Lo que esta organización buscaba simbolizar, no es diferente para nosotros. Nosotros somos el templo del Espíritu Santo, como 1 Corintios 3:16 nos dice, toda nuestra vida debe estar enfocada alrededor de Jesús, Él debe ser el centro de nuestra vida y todo lo que hacemos, debe apuntar a Él como 1 Corintios 10:31 nos recuerda: “Entonces, ya sea que comáis, que bebáis, o que hagáis cualquier otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios.” y Pablo expresa esto mismo pero en términos del servicio en Colosenses 3:23-24 “Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres, sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia. Es a Cristo el Señor a quien servís.”

Así que analicemos nuestro corazón y busquemos cuál es la intención en nuestro servicio, ¿es para la gloria tuya, para agradar a los hombres o para agradar a Dios?

Volviendo a la construcción del tabernáculo, cuando leemos Éxodo 25:1-9 es interesante notar que esto no fue una idea del pueblo, sino que fue Dios quien ordenó su construcción. Fue con especificaciones muy exactas. Obviamente Dios eligió a este pueblo para ser suyo, y no es diferente con nosotros como Jesús mismo nos recordó en Juan 15:16 “Vosotros no me escogisteis a mí, sino que yo os escogí a vosotros, y os designé para que vayáis y deis fruto, y que vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo conceda.” Dios fue quien nos eligió a nosotras, a cada una de nosotras para que llevemos fruto.





Recuerda de orar y visitar Mujer para la Gloria de Dios para que puedas escuchar el estudio y contestar tu cuestionario mientras eres edificada con la hermana Cathy Scheraldi de Núñez, quien nos ha dado la oportunidad de compartir este bello estudio de su autoría.

¡Nos leemos pronto!

En Su Gracia

K A R L A


Comentarios

Entradas populares de este blog

Oremos por nuestro esposo {De la cabeza a los pies}

¿Matrimonio sin sexo?

12 formas de llegar al corazón de un hijo Rebelde

No soy la mujer maravilla