Jesús en el tabernáculo {Segunda parte}






Hola mi amada hermana, hoy continuamos escudriñando a través de la historia de la construcción del tabernáculo para encontrar a Jesús en ella.
Recuerda que, si no has descargado el cuestionario correspondiente a este tema, lo puedes hacer directamente aquí, sin costo alguno para que puedas ir contestándolo conforme estudies con nosotras. 
El día de hoy nos formulamos la pregunta: ¿Estamos viviendo conscientes de la presencia de Dios en nuestra vida?





¿Estamos viviendo conscientes de la presencia de nuestro Dios?
Si estamos conscientes de esa presencia, eso nos da paz, seguridad y aumenta nuestra fe. Pero también nos debe mantener firmes en Él, caminando en su temor, en Su Palabra.

El tabernáculo simboliza a Cristo, entonces las medidas deben ser perfectas. Juan 1:14 nos dice “Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.”
En éxodo 25:8 nos explica el por qué Dios ordenó construir el tabernáculo “Y que hagan un santuario para mí, para que yo habite entre ellos.” vemos claramente cómo Él fue quien nos buscó a nosotras, sin embargo, ni el pueblo judío, ni tampoco el pueblo cristiano son santos, todos somos pecadores, pensamos y actuamos como pecadores por lo que tantas especificaciones de la construcción del tabernáculo y de las especificaciones de cómo adorar a Dios en el mismo, buscaban exaltar que Él no es como nosotras, sino que es un Dios tres veces Santo y estaba proveyendo una forma en la que pudiéramos acercarnos a Él.

Para entender un poco más el significado de tabernáculo, debemos describirlo: a la entrada del tabernáculo está el atrio, como vemos en Éxodo 40:8 “Pondrás el atrio alrededor y colgarás el velo a la entrada del atrio.” Todos los judíos tenían permiso para entrar al atrio, es importante notar que solamente había una entrada al atrio en el lado este, apuntando al hecho de que solo hay un camino a la salvación y ese camino es Jesús. Juan 10:9 nos recuerda “Yo soy la puerta; si alguno entra por mí, será salvo; y entrará y saldrá y hallará pasto.”

Leamos en Éxodo 27:1-4 “Harás también el altar de madera de acacia, de cinco codos su longitud, de cinco codos su anchura, el altar será cuadrado, y de tres codos su altura. Y le harás cuernos en sus cuatro esquinas; los cuernos serán de una misma pieza con el altar, y lo revestirás de bronce. Harás asimismo sus recipientes para recoger las cenizas, y sus palas, sus tazones, sus garfios y sus braseros. Todos sus utensilios los harás de bronce. Le harás un enrejado de bronce en forma de red, y sobre la red harás cuatro argollas de bronce en sus cuatro extremos.

Vemos de nuevo que el altar es de madera de acacia, sin embargo, una palabra se repite 4 veces: bronce. ¿Hay un significado especial con el bronce? Podemos inferir que el bronce significa juicio. Si leemos Apocalipsis 1:13-15 “y en medio de los candelabros, vi a uno semejante al Hijo del Hombre, vestido con una túnica que le llegaba hasta los pies y ceñido por el pecho con un cinto de oro. 

Su cabeza y sus cabellos eran blancos como la blanca lana, como la nieve; sus ojos eran como llama de fuego; sus pies semejantes al bronce bruñido cuando se le ha hecho refulgir en el horno, y su voz como el ruido de muchas aguas.”
Y Números 21:9 explica cómo Dios salvó al pueblo de las mordidas de la serpiente en el desierto, leamos “Y Moisés hizo una serpiente de bronce y la puso sobre el asta; y sucedía que cuando una serpiente mordía a alguno, y éste miraba a la serpiente de bronce, vivía.” La serpiente usualmente en la Biblia representa el pecado o incluso al mismo Satanás, sin embargo, aquí la serpiente de Bronce representaba a Jesús en la cruz, al momento de pagar la deuda de nuestros pecados.

 Si deseas leer un devocional con este tema más explicado, puedes leer la serpiente abrasadora despojada escrito por nuestra hermana Cathy Scheraldi de Núñez donde habla de cómo Jesús dominó el pecado, porque Él estaba representando el pecado de todos nosotros.

En este altar de bronce es donde se sacrificaban los animales para el perdón de pecados Levítico 6:13 nos dice que “El fuego se mantendrá encendido continuamente en el altar; no se apagará.” Representando el odio que Dios tiene por el pecado, pero al mismo tiempo Dios nos hace disponible siempre y cuando vengamos en arrepentimiento.

Éxodo 27:9 nos explica que Dios separó el atrio del resto del tabernáculo interior con una cortina que representa la separación entre nosotros y Dios “Harás también el atrio del tabernáculo. Al lado sur habrá cortinas de lino fino torcido para el atrio, de cien codos de largo por un lado”

Habacuc 1:13 nos explica por qué “Muy limpios son tus ojos para mirar el mal, y no puedes contemplar la opresión.” Es interesante resaltar que la cortina que es la interfase entre Dios y el hombre, fue hecha de lino fino. Jesucristo fue nuestro mediador entre Dios y nosotros como lo dice Romanos 6:23 “Porque la paga del pecado es muerte, pero la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.”

Leamos Levítico 1:3-4 para que podamos ver a Jesucristo en los sacrificios hechos en el atrio; “Si su ofrenda es un holocausto del ganado, ofrecerá un macho sin defecto; lo ofrecerá a la entrada de la tienda de reunión, para que sea aceptado delante del Señor. Pondrá su mano sobre la cabeza del holocausto, y le será aceptado para hacer expiación por él.” tenía que poner la mano para representarse a sí mismos.

Dios está demostrándole a ellos y a nosotros, que Jesucristo sería el cordero que quitará los pecados del mundo; los judíos tenían que repetir este ritual de ofrecer animales en sacrificio por sus pecados, continuamente porque hebreos 10:4 nos enseña “Porque es imposible que la sangre de toros y de machos cabríos quite los pecados.” Ellos tenían que hacerlo repetidamente, como nosotras tenemos que volver continuamente con el Señor a confesar nuestros pecados, arrepentirnos. Pero ellos no sabían aún de Cristo, nosotros tenemos la bendición de conocerle y de tener la morada del Espíritu Santo.

Sin embargo, en hebreos 9:26 leemos que es un solo sacrificio, a través de Jesucristo, de otra manera le hubiera sido necesario sufrir muchas veces desde la fundación del mundo, pero ahora, una sola vez en la consumación de los siglos se ha manifestado para destruir el pecado por el sacrificio de sí mismo.

Entonces, el altar de bronce era un símbolo de la cruz de Cristo, donde Él habría de sacrificarse por nuestros pecados, Éxodo 30:18 nos explica: “Harás también una pila de bronce, con su base de bronce, para lavatorio; y la colocarás entre la tienda de reunión y el altar, y pondrás agua en ella.” El versículo 20 nos dice: “Al entrar en la tienda de reunión, se lavarán con agua para que no mueran; también cuando se acerquen al altar a ministrar para quemar una ofrenda encendida al Señor.”

De nuevo la fuente fue hecha con bronce para que los sacerdotes se dieran cuenta de que tenían que limpiarse de sus pecados antes de acercarse a Dios y antes de ministrar, al igual que nosotras debemos hacerlo. Ir a la fuente, a la Palabra para no ministrar estando en pecado.

En el fondo del atrio había un área cubierta con las pieles de animales y separado por la cortina, y ese era el lugar santísimo. Leamos hebreos 9:3-5 “Y detrás del segundo velo había un tabernáculo llamado el Lugar Santísimo, el cual tenía el altar de oro del incienso y el arca del pacto cubierta toda de oro, en la cual había una urna de oro que contenía el maná y la vara de Aarón que retoñó y las tablas del pacto; y sobre ella estaban los querubines de gloria que daban sombra al propiciatorio; pero de estas cosas no se puede hablar ahora en detalle.”

A diferencia del atrio donde todos los judíos podían entrar libremente, en esta área solo podían entrar lo sacerdotes y solo después de lavarse en la fuente de agua del atrio. Este era el lugar donde se quemaba incienso y hacían algunas ceremonias. En el atrio todo estaba hecho de madera y bronce, en el lugar santo todo era de madera, plata y oro simbolizando la humanidad, redención y divinidad de Jesús respectivamente.

En este lugar había 3 objetos, como leemos en Éxodo 25:23-24 “Harás asimismo una mesa de madera de acacia; su longitud será de dos codos, su anchura de un codo y su altura de un codo y medio. Y la revestirás de oro puro y harás una moldura de oro a su alrededor.” Y el versículo 30 nos dice: “Y pondrás sobre la mesa el pan de la Presencia perpetuamente delante de mí.” Levítico 24:5 nos enseña “Tomarás flor de harina y con ella cocerás doce tortas; en cada torta habrá dos décimas de efa.” Cada torta representaba a cada tribu de Israel.

Obviamente, como esta mesa era de madera y oro representaba la humanidad y la deidad de Jesús, los sacerdotes debían mantener 12 tortas en la mesa representando a Jesús como el pan de vida; tal como lo dijo en Juan 6:32-35 “Entonces Jesús les dijo: En verdad, en verdad os digo: no es Moisés el que os ha dado el pan del cielo, sino que es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es el que baja del cielo, y da vida al mundo.  Entonces le dijeron: Señor, danos siempre este pan. Jesús les dijo: Yo soy el pan de la vida; el que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí nunca tendrá sed.”

Otro artículo en este lugar era el altar de incienso, como leemos en Éxodo 30:1,3 “Harás también un altar para quemar en él incienso; de madera de acacia lo harás. Lo revestirás de oro puro: su parte superior, sus lados en derredor y sus cuernos; y le harás una moldura de oro alrededor.” Y los versículos 7-8 dan las instrucciones de Dios de cómo hacerlo y cómo usarlo: “Y Aarón quemará incienso aromático sobre él; lo quemará cada mañana al preparar las lámparas. Y cuando Aarón prepare las lámparas al atardecer, quemará incienso. Habrá incienso perpetuo delante del Señor por todas vuestras generaciones.”

Bíblicamente hablando, el incienso simbolizaba la oración y como solamente el sacerdote podía quemarlo, esto representa a Jesús como nuestro sumo sacerdote intercediendo por nosotros hebreos 7:24-25 dice: “pero Él conserva su sacerdocio inmutable puesto que permanece para siempre. Por lo cual Él también es poderoso para salvar para siempre a los que por medio de Él se acercan a Dios, puesto que vive perpetuamente para interceder por ellos.”



Por hoy terminamos el estudio esperando que haya sido de mucha bendición, te pedimos que no dejes de visitarnos el próximo viernes para terminar con este tema de “Jesús en el tabernáculo”

Recuerda de orar y visitar Mujer para la Gloria de Dios para que puedas escuchar el estudio y contestar tu cuestionario mientras escuchas y eres edificada con la hermana Cathy Scheraldi de Núñez, quien nos ha dado la oportunidad de compartir este bello estudio de su autoría.

¡Nos leemos pronto!

En Su Gracia

K A R L A



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