Los milagros no son suficientes {segunda parte}







Hola mi amada hermana, hoy continuamos escudriñando a través del Antiguo Testamento para encontrar a Jesús en él.

Recuerda que, si no has descargado el cuestionario correspondiente a este tema, lo puedes hacer directamente aquí, sin costo alguno para que puedas ir contestándolo conforme estudies con nosotras. 






¿Quién es el único que puede saciar nuestra sed con agua viva? Jesucristo.

Escuchemos lo que el Señor le dijo a la mujer samaritana en Juan 4:13-14 Respondió Jesús y le dijo: Todo el que beba de esta agua volverá a tener sed, pero el que beba del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le daré se convertirá en él en una fuente de agua que brota para vida eterna.

Sabemos que Jesús cuando estaba hablando con la mujer samaritana no se refería al agua del pozo, sino que estaba hablando del agua espiritual que solamente Él puede dar; como Él mismo dijo en Juan 14:6 Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí.” Isaías 55:1 también nos apunta a Jesús, sabemos que Isaías escribió esto muchos años antes de que Jesús viniera. Todos los sedientos vengan a las aguas y Juan 7:37-38 algo similar vemos en la invitación que Jesús nos hace a nosotras y el efecto que tendría en nuestras vidas el beber de estas aguas y dice el texto: Y en el último día, el gran día de la fiesta, Jesús puesto en pie, exclamó en alta voz, diciendo: Si alguno tiene sed, que venga a mí y beba. El que cree en mí, como ha dicho la Escritura: “De lo más profundo de su ser brotarán ríos de agua viva.”

Noten que dice quien cree como lo ha dicho la Escritura, y muchas personas suelen decirnos que tienen fe, sin embargo, sabemos que los demonios también creen en Jesús y tiemblan, y esto en las personas no es suficiente porque muchos han creído en el dios de su mente, en el dios que le han contado, pero no creen en el Dios de las Escrituras, no en el Dios de la Biblia y por ello no es una fe salvífica. Como estamos estudiando, este pueblo tenía fe en Dios, sin embargo, querían vivir a su manera.

Las quejas del pueblo eran rebeldía de su corazón y en aquél entonces eran tantas las quejas, que leamos como es que Moisés nombró a este lugar en Éxodo 17:7 Y puso a aquel lugar el nombre de Masah y Meriba, por la contienda de los hijos de Israel, y porque tentaron al Señor, diciendo: ¿Está el Señorentre nosotros o no?” Masá significa prueba, probar o tentar y Meribá significa luchar, pelear, contienda ellos estaban cuestionando si Dios realmente estaba con ellos después de haber tenido muchas manifestaciones y milagros. ¿Qué necesitaban para creer realmente en Dios?

La razón por la cuál decimos que los milagros no son suficientes es porque, son las escrituras, la Palabra de Dios la que es suficiente. Nosotras sabemos que nuestra plenitud y la seguridad que tenemos de la salvación viene de Cristo porque lo leemos en las Escrituras, nos regocijamos por los milagros pero son las Escrituras las que nos dan esa firmeza.

El hecho de que los Israelitas se quejaran y murmuraran (cómo lo hacemos nosotras) demuestra que cuando tenemos una cosmovisión errada no vemos lo que es obvio, no vemos la gracia de Dios obrando en nosotras. En la vida cristiana cuando las cosas no van como nosotras queremos, necesitamos pausar y preguntar al Señor: ¿cuál es tu propósito para con esta situación en mi vida? ¿Qué es lo que quieres decirme? Y cuando obtenemos la respuesta, necesitamos obedecerlo y hacerlo.

“La obediencia tardía, es desobediencia temprana; la obediencia cuando no duele es conveniencia y la obediencia parcial es desobediencia total”
-Miguel Nuñez

Y la historia que estamos estudiando muestra claramente esto. Jesús el futuro Cristo, el que nos salvaría de la esclavitud ¿cuál es la respuesta del pueblo? No fue solamente quejarse, sino que también en Éxodo 17:4 cuando Moisés clamó al Señor él dijo ¿Qué haré con este pueblo? Un poco más y me apedrearán.

Moisés fue al Señor y preguntó ¿qué hago Dios? y leamos lo que Jesús dijo en el versículo 5-6 Y el Señor dijo a Moisés: Pasa delante del pueblo y toma contigo a algunos de los ancianos de Israel, y toma en tu mano la vara con la cual golpeaste el Nilo, y ve. He aquí, yo estaré allí delante de ti sobre la peña en Horeb; y golpearás la peña, y saldrá agua de ella para que beba el pueblo. Y así lo hizo Moisés en presencia de los ancianos de Israel.” ¿no les llama la atención lo que el Señor le ordenó hacer en la presencia de los ancianos de Israel?

Vimos que el agua que salió fue una tipología de Jesucristo y nosotras también debemos compartir lo que está haciendo en nuestras vidas. Pero hay otras cosas que vemos aquí, lo que Jesús hizo por nosotras no fue hecho en privado sino ante los ojos de todo el mundo. Aun en la transfiguración Él tuvo testigos como leemos en Mateo 17:1-2 Seis días después, Jesús tomó consigo a Pedro, a Jacobo y a Juan su hermano, y los llevó aparte a un monte alto; y se transfiguró delante de ellos; y su rostro resplandeció como el sol, y sus vestiduras se volvieron blancas como la luz.”

Si Dios está haciendo algo en tu vida, compártelo con otros. Si estamos viviendo por Cristo, nuestra meta de vida debe ser compartir lo que Él está haciendo para traer gloria a su reino, para decir que lo que somos es por Él, como decía Pablo “por gracia de Dios soy lo que soy”

Analicemos la peña de Horeb.

Salmos 62:2 dice Sólo Él es mi roca y mi salvación, mi baluarte, nunca seré sacudido.” ¿Quién es nuestro Salvador? Jesucristo, solo Él. Precisamente, la roca también nos habla de Jesús. Éxodo 17:6 He aquí, yo estaré allí delante de ti sobre la peña en Horeb; y golpearás la peña, y saldrá agua de ella para que beba el pueblo. Y así lo hizo Moisés en presencia de los ancianos de Israel.” Como Dios tiene propósito en todo, podríamos preguntarnos ¿por qué Moisés tuvo que golpear la peña? Isaías 53:5 Mas Él fue herido por nuestras transgresiones, molido por nuestras iniquidades. El castigo, por nuestra paz, cayó sobre Él, y por sus heridas hemos sido sanados.”

¿Pueden ver? Es a través de las heridas de Jesús que nosotras hemos sido sanadas. Fue Moisés, uno de los hijos de Dios que golpeó la peña siguiendo la instrucción de Dios, y con la misma vara con la cuál él había golpeado el río Nilo cambiando el agua por sangre.

La vara era el símbolo de autoridad y como fue Dios quien convirtió el Nilo en sangre, es Dios que está sacando el agua de la peña. Como la peña es un símbolo de Cristo y el agua un símbolo de nuestra salvación a través de Cristo, igual que Moisés tenía que golpear la roca para que saliera el agua de ella, Jesús tuvo que ser molido, golpeado para efectuar nuestra salvación. Como fue Moisés quien golpeó la peña, fueron los hombres los judíos, quienes golpearon a Jesús en su crucifixión y nosotras en ellos con nuestra rebeldía y nuestra maldad.

Moisés fue uno de los líderes religiosos, y en relación con Cristo, fueron justamente los líderes religiosos que acusaron a Jesús y los trajeron a juicio y en todo esto hay una relación, no perdamos de vista cómo Moisés usó la vara, símbolo de autoridad para sacar el agua de la roca.
Sabemos que no fue Moisés sino Dios quien hizo el milagro, también fue Dios quien planeó y orquestó la crucifixión, el poder detrás de la peña y detrás de la crucifixión fue y sigue siendo Dios quien hace todas las cosas.

Isaías 53:4-6 nos explica Ciertamente Él llevó nuestras enfermedades, y cargó con nuestros dolores; con todo, nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y afligido. Mas Él fue herido por nuestras transgresiones, molido por nuestras iniquidades. El castigo, por nuestra paz, cayó sobre Él, y por sus heridas hemos sido sanados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, nos apartamos cada cual por su camino; pero el Señor hizo que cayera sobre Él la iniquidad de todos nosotros.”

El caminar en el desierto por 40 años fue una prueba de fe a Dios, no queremos minimizar esto, nuestro caminar en la vida es igual, vivimos por fe porque estamos siendo probadas todo el tiempo, una prueba de fe es lo que experimentamos. Los judíos aprendieron que su dependencia y confianza estaba en Dios y nosotras hemos aprendido que la nuestra está en el Mesías Jesucristo quien es nuestra roca. Salmos 18:2 nos enseña El Señor es mi roca, mi baluarte y mi libertador; mi Dios, mi roca en quien me refugio; mi escudo y el cuerno de mi salvación, mi altura inexpugnable.”





Por hoy terminamos el estudio esperando que haya sido de mucha bendición, te pedimos que no dejes de visitarnos el próximo viernes para terminar con este tema de “Los milagros no son suficientes”

Recuerda de orar y visitar Mujer para la Gloria de Dios para que puedas escuchar el estudio y contestar tu cuestionario mientras escuchas y eres edificada con la hermana Cathy Scheraldi de Núñez, quien nos ha dado la oportunidad de compartir este bello estudio de su autoría.

¡Nos leemos pronto!

En Su Gracia

K A R L A


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