Los milagros no son suficientes {Tercera parte}




Hoy continuamos con el estudio de Encontrando a Jesús en el Antiguo Testamento. Si no pudiste descargar el cuestionario correspondiente al tema “Los milagros no son suficientes” aun puedes hacerlo, está disponible en este enlace y es gratis.

Continuamos con este hermoso estudio “Encontrando a Jesús en el Antiguo Testamento” y reflexionamos si continuamente vemos a Jesús a lo largo de todos los pasajes de la Biblia, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento.






La vara en las manos de Moisés estaba demostrando al pueblo que es Jesús quien proveía para sus necesidades a pesar de los inconvenientes en el desierto. Las mismas dificultades que atravesamos son las que nos enseñan a cómo confiar en Él y precisamente nos hacen depender de Él.

1 Corintios 10:1-4 Porque no quiero que ignoréis, hermanos, que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube y todos pasaron por el mar;  y en Moisés todos fueron bautizados en la nube y en el mar; y todos comieron el mismo alimento espiritual; y todos bebieron la misma bebida espiritual, porque bebían de una roca espiritual que los seguía; y la roca era Cristo.” La peña los seguía en el desierto.

Viene a nuestra mente lo que el Señor le dijo a Josué en Deuteronomio 31:6 “Sed firmes y valientes, no temáis ni os aterroricéis ante ellos, porque el Señor tu Dios es el que va contigo; no te dejará ni te desamparará.” ¡Hermosa promesa! Dios, Jesús que le dijo eso a Moisés para que se lo dijera a Josué es el mismo que nos lo dice a nosotras hoy.

En Hebreos 13:5 vemos la promesa del Señor porque Él nunca cambia, Él es inmutable y nos dice que sea nuestro carácter sin avaricia, contentos con lo que tenemos porque Él mismo ha dicho: nunca te dejaré y nunca te desampararé. Y esa parte de nunca te dejaré ni te desampararé está en mayúsculas porque es una referencia al antiguo testamento.
Claro está que con los judíos la presencia del Señor era manifiesta con la nube de día y el fuego en la noche, hoy en día es a través de la presencia del Espíritu Santo que mora en nosotras, no es alguien que podamos ver, pero sí lo podemos sentir.

Vimos que los judíos fueron desobedientes a Dios y pagaron las consecuencias, nosotros también podemos desobedecer y pagamos las consecuencias al hacerlo. Colosenses 3:25 nos dice Porque el que procede con injusticia sufrirá las consecuencias del mal que ha cometido, y eso, sin acepción de personas.” Esta es la razón por la que Pablo nos exhorta en 1 Tesalonicenses 5:19 “No apaguéis el Espíritu”

Claro está que cuando nos alejamos de Dios en desobediencia perdemos la fuente de sabiduría y es imposible no pecar porque separadas del señor, nada somos. El resultado final es que no estamos protegidas de las consecuencias de nuestros propios pecados. Jesucristo mismo se identificó como el agua de vida a la samaritana en el pozo, leamos Juan 4:10-14 Respondió Jesús y le dijo: Si tú conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: “Dame de beber”, tú le habrías pedido a Él, y Él te hubiera dado agua viva. Ella le dijo: Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo; ¿de dónde, pues, tienes esa agua viva? ¿Acaso eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio el pozo del cual bebió él mismo, y sus hijos, y sus ganados? Respondió Jesús y le dijo: Todo el que beba de esta agua volverá a tener sed, pero el que beba del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le daré se convertirá en él en una fuente de agua que brota para vida eterna.”

Esta fuente de agua viva es una fuente constante para los creyentes, para nosotras que hemos creído en Cristo Jesús, sin embargo, debemos recordar que la provisión del Espíritu Santo ocurrió solamente después de que Jesucristo fue golpeado con la ira de Dios en la cruz.

Jesús identificó al Espíritu Santo como la fuente de agua en Juan 7:37-39 Y en el último día, el gran día de la fiesta, Jesús puesto en pie, exclamó en alta voz, diciendo: Si alguno tiene sed, que venga a mí y beba. Él que cree en mí, como ha dicho la Escritura: “De lo más profundo de su ser brotarán ríos de agua viva.” Pero Él decía esto del Espíritu, que los que habían creído en El habían de recibir; porque el Espíritu no había sido dado todavía, pues Jesús aún no había sido glorificado.”

Jesucristo tuvo que ser golpeado y crucificado, morir y resucitar y solo entonces el Espíritu Santo vendría para ser nuestra fuente de agua viva. Hay algunas analogías que podemos encontrar entre los judíos y nosotras cuando estudiamos Éxodo 17, primero, el pueblo judío en el desierto no solamente fueron pecadores, sino que estaban en medio del pecado al contender con Moisés y murmurar contra él, y aún así el Señor en su gracia y bondad le dio el agua para beber. ¿no es así con nosotras también?

Pablo lo confirma en Efesios 2:3-5 cuando nos recuerda entre los cuales también todos nosotros en otro tiempo vivíamos en las pasiones de nuestra carne, satisfaciendo los deseos de la carne y de la mente, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás. Pero Dios, que es rico en misericordia, por causa del gran amor con que nos amó, aun cuando estábamos muertos en nuestros delitos, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia habéis sido salvados)” Los judíos no merecían su gracia, así como nosotras no merecemos su gracia tampoco.

Esto es un ejemplo de lo que Pablo nos dice en Romanos 5:20-21 Y la ley se introdujo para que abundara la transgresión, pero donde el pecado abundó, sobreabundó la gracia, para que así como el pecado reinó en la muerte, así también la gracia reine por medio de la justicia para vida eterna, mediante Jesucristo nuestro Señor.” Su gracia para con los judíos, así como para con nosotras es gratis y es abundante.

No podemos olvidar que la gracia del Señor está cerca y está disponible para cualquiera de aquellos que quieran confesar a Jesús como su Señor y Salvador como Isaías 55:2-3 nos enseña ¿Por qué gastáis dinero en lo que no es pan, y vuestro salario en lo que no sacia? Escuchadme atentamente, y comed lo que es bueno, y se deleitará vuestra alma en la abundancia. Inclinad vuestro oído y venid a mí, escuchad y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros un pacto eterno, conforme a las fieles misericordias mostradas a David.”  Dios es quien nos llama, y luego Él nos llena con el alimento espiritual que nunca nos faltará y que saciará nuestra hambre. Jesucristo es el agua que quita la sed y es el pan que nos llena por y para la eternidad.

Es interesante que hay otro versículo en Números 20 en el desierto de Sin donde de nuevo el pueblo judío está quejándose contra Moisés, sin embargo, las instrucciones del Señor aquí fueron diferentes, en Refidim el Señor dijo que Moisés golpeara la peña, pero en Números 20:8 dice Toma la vara y reúne a la congregación, tú y tu hermano Aarón, y hablad a la peña a la vista de ellos, para que la peña dé su agua. Así sacarás para ellos agua de la peña, y beban la congregación y sus animales.”

¿Por qué en el primer desierto Moisés tenía que golpear la roca y en el segundo solo hablar para que el agua saliera? Como ya dijimos, golpear la roca apuntaba a que Jesús iba a ser golpeado como parte de la paga de nuestra salvación y Él dijo en la cruz en Juan 19:30 Entonces Jesús, cuando hubo tomado el vinagre, dijo: ¡Consumado es! E inclinando la cabeza, entregó el espíritu.”

El precio pagado, la deuda cancelada y entonces el requisito para recibir el agua viva es que si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor… (Romanos 10:9-10)
¿Esta no es la razón por la que el castigo de Moisés fue tan alto con respecto a este pecado? Moisés no entró a la tierra prometida, aun después de amar al pueblo judío y de estar 40 años con ellos en el desierto. Es verdad que él se enojó, es verdad que fue desobediente a lo que el Señor había dicho, sin embargo, vemos lo que el Señor les había dicho en Números 20:12 Y el Señor dijo a Moisés y a Aarón: Porque vosotros no me creísteis a fin de tratarme como santo ante los ojos de los hijos de Israel, por tanto no conduciréis a este pueblo a la tierra que les he dado.” Si la roca es un símbolo de Jesucristo y Él pagó el precio por nuestros pecados, entonces la única cosa que necesitamos hacer para ser salvos es ir donde Él, confesar y creer para recibir el agua que sacia nuestra sed.

El pecado de Moisés y Aarón fue más profundo de lo que vemos a simple vista. Vemos a Cristo en toda la Biblia, qué increíble nuestro gran Dios.




Hasta aquí el estudio de este bello tema. ¡Nos leemos pronto!

En Su Gracia

K A R L A



Damos muchas gracias a Dios por cada hermana del ministerio Mujer para la Gloria de Dios quienes nos dieron la oportunidad de compartir este estudio, un estudio de mucha bendición y edificación para el cuerpo de Cristo. Visita también Soy Mujer de Valor y déjanos tus comentarios. ¡No olvides que puedes escuchar el estudio en vivo directamente en este enlace!

Te pedimos nos apoyes en oración, por ellas y por nosotras para que podamos seguir llevando el mensaje del evangelio para edificación de su pueblo y la expansión del reino de Cristo. Oren por nuestra protección también para seguir adelante con su encomienda.

La próxima semana estudiaremos “Jesús en el Tabernáculo” ¡No te lo pierdas! ¡Dios te bendiga!


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