Jesús y el pan sin levadura {segunda parte}



Hola mi amada hermana, hoy continuamos escudriñando a través de la historia de el pan sin levadura para encontrar a Jesús en ella.

Recuerda que, si no has descargado el cuestionario correspondiente a este tema, lo puedes hacer directamente aquí, sin costo alguno para que puedas ir contestándolo conforme estudies con nosotras. 




Así como los judíos eran esclavos en Egipto, todas nosotras somos esclavas del pecado hasta que Jesucristo nos redime. La Biblia nos enseña que gracias a que Jesús se entregó en sacrificio por nosotras somos libradas de la muerte.

Hay otra analogía escondida aquí también, sabemos que el único que nos puede salvar es Jesucristo y es el Espíritu santo obrando en nuestros corazones quien nos inquieta a procurar su perdón, nos convence de pecado, justicia y juicio. Y así como los judíos tienen que quitar toda la levadura de sus casas antes de sacrificar el cordero pascual, nosotras necesitamos arrepentirnos de todo pecado para que el sacrificio de nuestro Señor pueda redimir nuestras vidas.

Puede que esta analogía no sea perfecta porque lo que está ocurriendo internamente es por el obrar del Espíritu Santo cambiando primeramente nuestra disposición al pecado, cuando lo que se manifiesta externamente pareciera ser que se da el arrepentimiento y luego la salvación. La realidad es que sin arrepentimiento no somos salvas, por eso es por lo que no creemos en un Evangelio predicado sin arrepentimiento, creemos como Juan el bautista que decía arrepentíos y convertíos.

¿Recordamos la razón inicial por la que los judíos fueron a Egipto? El pueblo judío tuvo ciclos repetitivos donde se adentraban en adorar a otros dioses, quedaban esclavizados por su pecado, luego se arrepentían y rogaban al Señor por su perdón. Él entonces enviaba un redentor que los liberaba y ellos volvían a prometerle al señor serles fiel y cumplir sus mandamientos, era todo un ciclo que se daba; sin embargo, poco tiempo después el pueblo comenzaba a pecar nuevamente. 

Los hermanos de José fueron a Egipto a comprar comida porque había una hambruna donde vivían, como consecuencia de perder la bendición de Dios por sus pecados, cuando llegaron a Egipto encuentran que el hermano que ellos habían vendido era justamente la mano derecha del rey y fueron invitados a vivir en Egipto no como esclavos sino como la familia del honorable José. El rey les recibió regalándoles tierra y ganado para que pudieran vivir allí ¿no es así como el pecado nos engaña?

Al principio parece placentero, inofensivo, sin embargo, quedamos esclavizados. Ellos adoptaron las costumbres y prácticas de los egipcios.

No somos del mundo pero estamos en el mundo, Pablo nos dice que no nos conformemos al mundo pero cuando no estamos intencionalmente evitando tomar el molde del mundo, entonces nos encontramos usando las formas del mundo, pensando que es el mundo que tiene que decir cómo yo me visto, como crio a mis hijos, cuales son mis prioridades, y no, nosotras, el pueblo de Dios somos quienes tienen la verdad y quienes tendríamos que decirle al perdido, como es que se vive de una manera justa y piadosa.

Recordemos que el servicio de los levitas fue anulado porque el sacrificio de nuestro sumo sacerdote Jesucristo fue aceptado por Dios Padre, una vez y para siempre.

Hoy día ¿quiénes son los sacerdotes para el cristiano? Leamos 1 Pedro 2:9 “Pero vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido para posesión de Dios, a fin de que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable”
La Biblia dice que nosotros, los escogidos, los hijos de Dios, los cristianos somos real sacerdocio. En el Antiguo Testamento el sacerdote era la persona que comunicaba al pueblo con Dios.

Somos nosotras mismas, por tanto, las que debemos arrepentirnos apartarnos continuamente del pecado como sacerdotisas, todos los días y no solamente en la pascua pues había todo un ritual de limpieza para los sacerdotes, es lo que se requiere de nosotras también porque estamos ofreciendo incienso, adoración a un Dios Santo, Santo, Santo. Y al tener entrada ante su presencia debemos interceder también por aquellos a nuestro alrededor como hacían los sacerdotes, tanto por nuestros hermanos en la fe como por aquellos que no conocen a Jesús y todo al que el Señor nos ponga en el camino.

El mismo Pedro nos dice en 1 Pedro 3:15 “sino santificad a Cristo como Señor en vuestros corazones, estando siempre preparados para presentar defensa ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros, pero hacedlo con mansedumbre y reverencia”

Y así como los sacerdotes del Antiguo Testamento necesitaban limpiarse y pedir perdón por sus pecados antes de entrar a la presencia del Señor, nosotras también tenemos que vivir en comunión continua con el Señor para que Él nos use, porque no es que vamos a entrar en Su presencia, es que vivimos en Su presencia continua.

Ya no tenemos que temer a la muerte física como los sacerdotes que podían morir instantáneamente o tener temor a que el Señor no acepte nuestro sacrificio y deje de usarnos en la obra, puede darse que por nuestro pecado nuestro testimonio se afecte y eso cuesta restablecerlo.

La liberación de los judíos de Egipto simboliza la liberación del pecado que el Señor hizo en nosotras como leemos en Romanos 6:17-18 “Pero gracias a Dios, que, aunque erais esclavos del pecado, os hicisteis obedientes de corazón a aquella forma de enseñanza a la que fuisteis entregados; y habiendo sido libertados del pecado, os habéis hecho siervos de la justicia.”



Por hoy terminamos el estudio esperando que haya sido de mucha bendición, te pedimos que no dejes de visitarnos el próximo viernes para terminar con este tema de “Jesús y el pan sin levadura.”

Recuerda de orar y visitar Mujer para la Gloria de Dios para que puedas escuchar el estudio y contestar tu cuestionario mientras escuchas y eres edificada con la hermana Cathy Scheraldi de Núñez, quien nos ha dado la oportunidad de compartir este bello estudio de su autoría.

¡Nos leemos pronto!

En Su Gracia
K A R L A


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