Jesús y el pan sin levadura {Tercera parte}


Hoy continuamos con el estudio de Encontrando a Jesús en el Antiguo Testamento. Si no pudiste descargar el cuestionario correspondiente al tema “Jesús y el pan sin levadura” aun puedes hacerlo, está disponible en este enlace y es gratis.

Continuamos con este hermoso estudio “Encontrando a Jesús en el Antiguo Testamento” y reflexionamos si continuamente vemos a Jesús a lo largo de todos los pasajes de la Biblia, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento.






Cambiemos un poco de carril y veamos a Jesús como el pan sin levadura. Lo más obvio es que si la levadura representa al pecado, Jesús es el único que vivió una vida perfecta, sin presencia de levadura, sin pecado, el único hombre sin pecado.

Y si la ausencia de levadura significa pureza y verdad, Jesús también cumplió con esto. Él mismo dijo en Juan 14:6 “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí.” Una de las costumbres al iniciar la celebración de la fiesta era que los judíos traían al templo algunos de sus granos, las primicias de la cosecha para ofrecerlas como sacrificio, esto significaba que ellos confiaban al Señor el resto de la cosecha. 

Si Cristo es nuestro pan sin levadura, cuando Él fue enterrado en la tumba, Él estaba confiando en el Padre por la cosecha que habría de ocurrir. Leamos lo que Jesús dijo antes de su muerte en Juan 12:23-24 “Ha llegado la hora para que el Hijo del Hombre sea glorificado. En verdad, en verdad os digo que, si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, produce mucho fruto.” 

Y leemos en 1 Corintios 15:20-22 “Mas ahora Cristo ha resucitado de entre los muertos, primicias de los que durmieron. Porque ya que la muerte entró por un hombre, también por un hombre vino la resurrección de los muertos. Porque, así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.”

Jesús representa la promesa de Dios por el resto de la cosecha, o sea, todos nosotros.
Recordemos que Cristo mismo dijo en la última cena mientras comían Jesús tomó pan y habiéndolo bendecido lo partió y dándoselo a los discípulos dijo: tomen, coman esto es mi cuerpo; el pan que ellos estaban comiendo era pan sin levadura.

Como la levadura produce putrefacción de la masa del pan, el cuerpo de Cristo no habría de sufrir corrupción después de su muerte, sino que resucitaría, como Salmos 16:10 nos informa “pues tú no abandonarás mi alma en el Seol, ni permitirás a tu Santo ver corrupción.” Nuestro Salvador resucitó.

Esa resurrección tan gloriosa es lo que tiene nuestra fe basada, fundamentada de que nosotras resucitaremos y que ahora estamos luchando contra el pecado, porque esa presencia no ha sido erradicada de nosotras, aunque sí el poder del pecado. Pero hay un día en que el pecado jamás va a tener presencia en nosotras porque al igual que nuestro Salvador, seremos panes sin levadura, cuerpos glorificados, personas sin pecado.

Hay otro acontecimiento que toma lugar como parte de la pascua y que tiene una analogía con el limpiar la casa de toda la levadura, leamos Éxodo 12:15 “Siete días comeréis panes sin levadura; además, desde el primer día quitaréis toda levadura de vuestras casas; porque cualquiera que coma algo leudado desde el primer día hasta el séptimo, esa persona será cortada de Israel.”

Pudiéramos preguntarnos al leer este texto si Jesús hizo esto, y la respuesta es que sí, estamos seguras de que Jesús completó con todas las ordenanzas cuando caminó en la tierra, y hay una en especial que leeremos ahora en Juan 2:13-17 “La Pascua de los judíos estaba cerca, y Jesús subió a Jerusalén, y encontró en el templo a los que vendían bueyes, ovejas y palomas, y a los que cambiaban dinero allí sentados. Y haciendo un azote de cuerdas, echó a todos fuera del templo, con las ovejas y los bueyes; desparramó las monedas de los cambistas y volcó las mesas; y dijo a los que vendían palomas: Quitad esto de aquí; no hagáis de la casa de mi Padre una casa de comercio. Sus discípulos se acordaron de que estaba escrito: El celo por tu casa me consumirá.”

¿Se nota cuando esto ocurrió? El versículo 13 dice la pascua de los judíos estaba cerca. Esto no ocurrió cerca a su muerte sino temprano en su ministerio y como nosotras no somos judías, pudiéramos pasar desapercibido este tema; cuando los judíos limpiaron sus casas para limpiar la levadura, porque nosotras no tiene significado porque es una costumbre cultural, aunque estamos seguras de que para los judíos piadosos ellos si notaron el significado.

Esta no fue la única vez que Jesús limpió el templo, para ubicarnos un poco justo después de que Jesús entró en un pollino a Jerusalén leamos en Mateo 21:10-13 “Cuando El entró en Jerusalén, toda la ciudad se agitó, y decían: ¿Quién es éste? Y las multitudes contestaban: Este es el profeta Jesús, de Nazaret de Galilea. Y entró Jesús en el templo y echó fuera a todos los que compraban y vendían en el templo, y volcó las mesas de los cambistas y los asientos de los que vendían las palomas. Y les dijo: Escrito está: “Mi casa será llamada casa de oración”, pero vosotros la estáis haciendo cueva de ladrones.

Las ofrendas por el pecado tenían que ser sin levadura porque simbolizaban a Cristo, el único hombre sin pecado que se ofreció a sí mismo por nuestra redención. Y Su sacrificio es lo que nos da el poder para vivir apartadas del pecado como dice hebreos 9:26 2 “De otra manera le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde el principio del mundo; pero ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado.”

Cuando los judíos hacían pan con levadura ellos guardaban un poco de la masa fermentada y la añadían a la nueva masa de harina que estaban haciendo y así se producía la fermentación de la nueva masa, entonces el pan necesitaba de algo externo para producir este proceso; sin embargo, el pan sin levadura no necesitaba que le fuera añadido algo más, era una masa totalmente nueva representando así una ruptura con el castigo dado como consecuencia por el pecado que se introdujo con Adán y Eva, Jesucristo no nació con una naturaleza pecadora y por esto en 1 Corintios 5:7 nos instruye “limpiad la levadura vieja para que seáis masa nueva, así como lo sois sin levadura porque aun Cristo nuestra pascua ha sido sacrificada.
Así como los judíos fueron incapaces de salvarse a sí mismos de los egipcios, nosotras somos incapaces de salvarnos de la esclavitud del pecado y por ende de la ira de Dios, como dice Salmo 3:8 “La salvación es del Señor” y el corazón de esta fiesta es la verdad de aquel que resucitó de la muerte, Jesús, ahora esta presente en la vida de cada cristiano nacido de nuevo, Jesús está dentro de nosotros por su Espíritu.
Juan 14:16-19 dice: “Y yo rogaré al Padre, y Él os dará otro Consolador para que esté con vosotros para siempre; es decir, el Espíritu de verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque ni le ve ni le conoce, pero vosotros sí le conocéis porque mora con vosotros y estará en vosotros. No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros. Un poco más de tiempo y el mundo no me verá más, pero vosotros me veréis; porque yo vivo, vosotros también viviréis.”
El pan sin levadura, es decir, Jesús, no nos dejó vulnerables ante el pecado, ante el poder de Satanás, sino que nos dejó protegidas con el entrenador dentro de nosotras, el Espíritu Santo viviendo en nosotras.
Y ahora que el Espíritu Santo vive en nosotras podemos decir Con Cristo he sido crucificado y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí, y la vida que vivo en la carne la vivo por fe en el hijo de Dios el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. Gálatas 2:20
Como la levadura del mundo nos corrompe silenciosamente de una manera muy sutil y paulatinamente, el Espíritu Santo es la levadura de Cristo que nos cambia y a través de compartir el Evangelio con otros Él cambia al mundo. El Espíritu Santo es este agente eterno que nos hace crecer, así como la levadura en el pan que produce el cambio, ahora bien, había una fiesta judía en donde se traía el pan con levadura al templo, la fiesta de pentecostés, leamos en Levítico 23:17 “Traeréis de vuestras moradas dos panes para ofrenda mecida, hechos de dos décimas de un efa; serán de flor de harina, amasados con levadura, como primeros frutos al Señor.”
Esta fiesta que se llama pentecostés (en griego) fue una celebración de los primeros frutos de la siega del trigo y es interesante que por tradición los judíos la celebran como el día en que Dios les dio la Torá, la ley y aunque esto no lo encontramos en la Biblia, sin embargo, sabemos que la única cosa que nos puede cambiar es la Palabra de Dios, la Torá.
Es justo el Espíritu Santo que nos cambia a través de la Palabra, es increíble como vemos a Cristo en todas las historias de la Biblia aun en sitios que no lo esperábamos encontrar. Él es omnipresente y no solo en el mundo, sino en medio de Su Palabra.



Hasta aquí el estudio de este bello tema. ¡Nos leemos pronto!

En Su Gracia

K A R L A


Damos muchas gracias a Dios por cada hermana del ministerio Mujer para la Gloria de Dios quienes nos dieron la oportunidad de compartir este estudio, un estudio de mucha bendición y edificación para el cuerpo de Cristo. Visita también Soy Mujer de Valor y déjanos tus comentarios. ¡No olvides que puedes escuchar el estudio en vivo directamente en este enlace!

Te pedimos nos apoyes en oración, por ellas y por nosotras para que podamos seguir llevando el mensaje del evangelio para edificación de su pueblo y la expansión del reino de Cristo. Oren por nuestra protección también para seguir adelante con su encomienda.

La próxima semana terminamos de esta bella serie y estudiaremos “Jesús en la fiesta de pentecostés” ¡No te lo pierdas! ¡Dios te bendiga!



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