miércoles, 18 de octubre de 2017

4 Frases para enseñar a tus hijos a Orar







Cuando escuchamos a nuestros hijos orar podemos darnos cuenta de sus temores, de sus luchas, de aquello que anhelan y de lo que aman.


Cada noche antes de dormir, nos reunimos en nuestra habitación para orar todos juntos, debo confesar que en ocasiones nosotros guiamos a los más pequeños a qué decir en la oración.


El caso es que cada uno de nuestros hijos ora diferente, pero nos percatamos que casi todos los días repetían lo mismo. No deseo que ellos digan una oración hecha solo para cumplir un tiempo, y en realidad su mente y corazón estén divagando mientras sus labios se mueven pronunciando palabras que anteriormente memorizaron.



Ellos necesitan recordar cada día que la oración es nuestra manera de comunicarnos con Dios, que están hablándole ni más ni menos que al creador del universo y que también es su Padre. Deben recordar que todo lo que le digan en ese momento, se lo están diciendo a Dios, a Jesús que los cuida y que ama que estemos en comunión con Él. Nuestros hijos necesitan conocer a Jesús para anhelar hablar con Él, esa es nuestra labor como mamás, guiarles y encaminarles a encontrarse con nuestro Salvador.



Así que, si tus hijos están pequeños como los míos, puede ser útil el enseñarles a orar en 4 sencillos pasos.



ADORACIÓN: Hagámoslo dinámico o de manera que para ellos sea atractivo. Quizá podemos explicarles que la adoración es decirle a Dios todo eso que nos impresiona de Él, todo lo que admiramos de Él, lo que lo hace ¡wow, fenomenal! Podemos leer algún Salmo de alabanza y después dejar que ellos expresen en sus propias palabras.



CONFESIÓN: Para esto es bueno explicarles lo que es el pecado y cómo nos hace alejarnos de Dios. Si son pequeños podemos hacerlo de manera que ellos entiendan bien. A Santiago mi hijo de 7 años le hablé de los 10 mandamientos y de cómo los quebrantamos; me dijo que no entendía bien lo que era el falso testimonio así que le di el ejemplo de que tal vez él había culpado a alguno de sus hermanos de hacer algo, cuando en realidad quien lo había hecho era él mismo. Lloró con dolor al darse cuenta que era pecado y que lo alejaba de Dios, pidió perdón a Dios por haber pecado y a su hermano por lastimarlo.


Ahora en nuestro tiempo de oración nocturna, ocupamos la frase perdónanos Dios por… donde ellos confiesan sus pecados y reciben el perdón de Dios.



GRATITUD: Después damos gracias cada uno por el perdón que Dios nos ha dado, por el sacrificio de Cristo, por lo que nos da cada día, por nuestra seguridad y protección, damos gracias a Dios por todo y todos. Usamos la Frase Gracias Padre por… Es la parte que más disfrutan los niños.



SÚPLICA: También ocupamos la frase Ayúdame Señor a… y cada uno presenta sus peticiones, necesidades, miedos, preocupaciones y oramos por otros también.



4 frases sencillas que nos ayudan mucho en el tiempo de oración.

1.      Adoración
2.     Perdónanos Dios por…
3.     Gracias Padre por…
4.    Ayúdame Señor a…



Es un tiempo breve que compartimos cada noche, un tiempo donde cada uno aprende a soportar a otro en oración, donde aprendemos y buscamos ayudarnos unos a otros, pero sobre todo y lo más importante un tiempo donde nos acercamos a Jesús en familia, donde nuestros hijos aprenden a comunicarse con Él, a buscarle a Él. Un tiempo donde aprenden a confiar en Dios y a depender de Él desde pequeños.


Estad siempre gozosos; orad sin cesar; dad gracias en todo,
porque esta es la voluntad de Dios para vosotros en Cristo Jesús.

1 tesalonicenses 5:16-18


Enseñemos a nuestros hijos que pueden orar todo el tiempo, a que se comuniquen con Dios sin pena, sin temor a ser rechazados, confiando que en Él encontrarán amor y perdón, sabiendo que todo cuanto digan Dios les escuchará y Él actuará conforme a Su perfecta voluntad. Enseñemos a nuestros hijos a que Dios les recibe siempre con los brazos abiertos. Él es bueno.



En Su Gracia

K A R L A




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martes, 10 de octubre de 2017

Mamá Entaconada









Muchas mujeres hemos decidido decirle si al llamado que tenemos en la maternidad, muchas hemos decidido estar en casa cuidando de esos pequeños que le pertenecen a Dios, muchas hemos dejado de lado la vida profesional para centrarnos en la familia que Dios nos ha dado. Hay otras mujeres que día a día salen de casa a trabajar, quizá con un dolor en el alma por dejar a sus hijitos solos o con una niñera y desearían estar en casa al 100% cuidando de ellos. Hoy hablemos de las mamás de tiempo completo y en otra ocasión abordemos el tema de la mamá profesionista.


MAMÁ ENTACONADA

No recuerdo si se llamaba así el programa que llegué a ver en varias ocasiones a través de Discovery Home and Health. Eran historias de mujeres embarazadas usando tacones de 8 o 12 cm de altura, impecablemente peinadas, maquilladas, sin preocupaciones y con sus hijos mayores perfectamente vestidos que parecían modelos de Gymboree.


Ninguna de ellas tenía un mal día, a ninguno de sus hijos se les escurría el moco después de comer helado, ninguno de ellos hacía berrinche y ellas con sus grandes tacones, no caminaban, parecía que flotaban.


Muchas ocasiones me descubrí riendo conmigo misma al ver ese programa. ¡Qué irreal! -Pensaba para mí. O quizá si es real en un mundo paralelo al mío, jajaja no sé, pero mi mundo es completamente diferente, no soy una mamá de revista, no soy una mamá de Discovery Home and Health.


Lo cierto es que la vida como mamá, vamos a decir, “real” es diferente, tal vez te identifiques con lo que te platicaré y ambas nos animemos o lloremos y busquemos juntas más de Dios.


La Vida Real

Hay días en los que todo parece un caos en mi hogar, todo parece salirse de control y comienza con la mamá. Siempre he pensado que mientras que la mamá esté tranquila y feliz, la casa funciona de maravilla, hay algún cambio en el humor de la mamá y… ¡mejor huyan! ¿También en las mamás cristianas? Si, con mucha pena confieso que también en nosotras… también de repente nos gana la emoción, también explotamos cuando menos queremos, cuando menos esperamos y cuando menos debemos explotar. Somos mujeres pecadoras, redimidas y amadas por un Dios perfecto quien nos va perfeccionando día a día, por eso es que necesitamos más y más de Él.


Son días agotadores, días en los que seguramente hay más ropa que lavar, más trastes en el lavaplatos, una queja escrita en el cuaderno de tareas de tu hijo, un berrinche en el super mercado, leche derramada en el sofá que tenía chilito en polvo que recién había tirado tu bebé, el teléfono suena sin parar, tu comida fría sigue más fría y sin comer, más llanto, más estrés, otro pañal que cambiar, más quejas, menos compasión, menos control, menos paciencia, menos tiempo, menos Dios, menos oración, menos de Él y por supuesto... más de mi…


¡Uff!
Si… cuesta reconocerlo.
Duele reconocerlo.


Cuando más caótico está todo, mi búsqueda de Dios ha sido menor. Son días en los que encuentro tiempo para todo, menos para tener un tiempo de calidad con el Señor. Son días en los que mis oraciones son raquíticas, la lectura de la Biblia es mecánica y mi dependencia de Él, aunque es mayor, también es menor.


Pasan horas y horas y siempre hay algo qué hacer: Llamadas por contestar, correos que responder, ropa que lavar, comida por preparar, artículos por escribir y editar, amigos a quienes llamar, esposo que atender, conversar, amar, hijos con quienes jugar, aprender, estudiar.


Y la verdad es que todo eso es secundario, y aunque lo sé, voy posponiendo el descansar en Cristo. Llena de afanes no logro tener mi tiempo con Dios y mi espíritu no es ni afable ni apacible en esos días. Termino hiriendo a mi dulce esposo, a mis amados hijos y herida y enojada por no controlarme y no hacer lo que se supone que ya debería estar haciendo.


¿Te ha pasado?


De esos días en los que despiertas y en un acto reflejo brincas de la cama a preparar a tus hijos para el colegio y sin darte cuenta, has desarrollado la habilidad de hacer dos o tres cosas al mismo tiempo y en tiempo récord. Cuando parpadeas te das cuenta son las 9 de la noche y ¡ups! “no tuviste tiempo” para hacer nada de lo que tenías que hacer. ¿Es eso posible?


Te entiendo, créeme.


Lo cierto es que, hacer demasiadas cosas en un día no necesariamente muestra que estamos aprovechando el tiempo, quizá es exactamente lo contrario.


NECESITAMOS A DIOS.

Ya sea en la madrugada, en la mañana o a medio día la hora que decidas darle tiempo de lleno para dedicarte al estudio y la oración, hazlo mujer. Necesitamos a Dios todo el tiempo.  Antes me frustraba porque no podía tener mi devocional a las 5:30 a.m. y todo el día estaba de malas o frustrada porque no había cumplido con el horario, eso era religiosidad solamente, quería cumplir por cumplir y no por deleitarme y pasar tiempo con Dios.


Pensaba que así comenzaba bien el día (y de hecho es así) pero lo hacía también para toda la mañana dedicarme a hacer limpieza y los pendientes que tenía. Si no tenía mi tiempo de oración muy de mañana, me ocupaba en las labores de casa y adiós devocional.


He aprendido que lo más importante es mi relación con Dios, si me encuentro con Él muy de mañana y a media mañana estoy alterada por algo, necesito de Dios, y dejo todo en pausa. La ropa sin lavar seguirá esperándome, la limpieza puede esperar una hora más, ese correo electrónico puede ser respondido más tarde, los grupos de WhatsApp y las redes sociales ahí estarán para después, mis amigos, mis verdaderos amigos, entenderán cuando es necesario parar de conversar para dedicarme al Señor.


Seremos mejores mamás, esposas, amigas, vecinas, y mejores personas en la medida que estemos entregadas a Dios. Cuando más dependemos de Él, cuando más buscamos de Él, pensaremos menos en nosotras mismas, en nuestros deseos egoístas y en agradar a otros y buscaremos solo Glorificarle a Él, agradarle a Él.


No soy una mamá de Discovery Home and Health, ni pretendo serlo. Anhelo ser la mamá que Dios quiere que sea para cada uno de mis hijos y para ello, necesito estar “pegada” a Dios, escucharle, imitarle, porque fuera de Él, nada puedo hacer.


Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí,
y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí
nada podéis hacer.

Juan 15:5



En Su Gracia

K A R L A





lunes, 2 de octubre de 2017

Plan de Escritura Bíblica {Octubre}







¡Hola mujer! Comenzamos el mes de Octubre gracias a Dios, estamos a 3 meses de que finalice el 2017 ¡qué increíble! Siempre digo lo mismo pero este año se me fue volando, ni lo sentí.

Y bueno, como te he estado hablando en artículos anteriores, vamos a centrarnos aún más en la Palabra de Dios. Te compartía unos tips para  meditar en la Palabra y hoy quiero proponerte escribir la Palabra de Dios.
En este video (clic aquí) te doy unos tips para memorizar versículos y te mencioné de una página maravillosa que me ha sido de mucha bendición por los planes de escritura mensual de la Palabra de Dios.

Debbie, una mujer de Alaska cada mes nos comparte vía Instagram (@debbieinak) y a través de su Blog Una familia Alaskena un plan de escritura de la Biblia, pero no solo eso, sino que nos ofrece versículos de un solo tema en los que podemos meditar cada día.

Este mes, Debbie, comparte con nosotras el plan de escritura Bíblica acerca de la Confianza. Mira que hermoso plan para poderlo escribir en nuestro cuaderno devocional o en el cuaderno donde transcribimos la Palabra de Dios.
  




 Puedes descargar este bello plan  aquí para que lo imprimas y lo tengas a la mano cada día durante todo este mes de octubre.

Si te animas a compartir tus fotos de tu cuaderno, no olvides usar el hashtag  #Thinkonthesethings para que Debbie pueda verlas. Aunque ella es de Alaska habla español así que, no dudes en dejarle un saludo.

Espero te sea de bendición como a mí y busquemos cada día más el Rostro de Nuestro Señor y nos centremos en conocerle a través de Su Palabra.

¡Te mando un abrazo mujer, Dios te bendiga!

En Su Gracia

K A R L A 



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lunes, 25 de septiembre de 2017

¿Cómo hacer un devocional?









Estudiar la Biblia nos ayuda a conocer al Dios que la escribió.

Nos ayuda a conocer su corazón y sentir.

Es un privilegio el poder estudiar su Palabra, atesorarla, amarla, vivirla.

 Quizá no sepas cómo llevar un diario devocional, así que hoy te comparto la forma en la que hago el mío esperando sea de ayuda y bendición.


DIARIO DEVOCIONAL

Algo que he aprendido con el paso de los años, es a llevar un orden en mi lectura Bíblica. Acostumbro a leer un libro de inicio a fin, es decir, no me siento cómoda leyendo un versículo al día de diferentes libros de la Biblia para realizar mi devocional, porque pierdo la secuencia y el contexto.

Así que, elijo un libro específico para leer, orar, meditar y memorizar y en ese me concentro hasta terminarlo.


PARA COMENZAR.

1.      Ora. Que sea Dios quien dirija este tiempo en el que dedicarás a conocer más de Él en Su Palabra.

2.     Elije el libro (o Salmo, Proverbio) en el que estarás enfocada.

3.     Es recomendable tener un cuaderno específico para hacerlo.



MANOS A LA OBRA.

1.      Comienza orando, preparando tu corazón para lo que Dios te hablará ese día.

2.     Trata de leer un capítulo entero al día. Léelo dos o tres veces, si deseas, puedes leerlo en voz alta. Si ves que un capítulo al día es demasiado para ti, puedes ir leyendo y estudiando versículo a versículo, créeme, encontrarás joyas que quizá no hayas descubierto antes.

3.     Subraya en tu Biblia las Palabras o frases que más llamen tu atención o en las que desees hacer más énfasis y quizá un estudio más profundo en otra ocasión.


a.     Nota: Si no deseas subrayar o marcar tu Biblia, sirve también si la imprimes en una hoja y ahí lo haces. Puedes visitar BibleGateWay y desde ahí imprimir el capítulo que estarás leyendo en el día.

4.    Utiliza las herramientas que tengas a la mano mientras estudias, puedes usar algún comentario Bíblico, una concordancia, diccionario Bíblico, referencias cruzadas y me parece genial poder leer varias versiones. En YouVersion como en Biblegateway puedes encontrar todas las versiones que hay en Español, y en otros idiomas también.

5.     Mientras lees el capítulo del día, permite ser enseñada, deja que el Espíritu Santo te ilumine y muestre lo que Dios desea.

6.    En tu cuaderno anota qué es lo que Dios está hablándote. Puedes formularte las preguntas ¿Qué me está diciendo Dios aquí? ¿Tiene algún mandato que deba cumplir? ¿Hay alguna promesa? ¿Cómo lo aplico a mi vida? ¿Qué aprendí de Dios y cómo me desafía?


7.     Elije al menos un versículo para memorizar (en este artículo te comparto acerca de memorizar la Palabra)

8.    Puedes anotar en tu diario devocional, quién es el autor del libro, a quién va dirigido, en qué año se escribió, cuál es el tema principal del libro, etc.

9.    Ora, agradece a Dios por lo enseñado ese día.

10.    Vive la Palabra, aplícala a tu diario vivir. ¡Y compártela con otros!


¿Cuándo comenzar?

Hoy.
Hoy es el mejor momento para buscar a Dios.

Ya sea que lo hagas por la mañana, tarde o noche, pasa tiempo con tu creador. Que no haya un solo día en el que no busques su rostro. Necesitamos priorizar y pasar tiempo estudiando Su Palabra al 100%, es un gozo y un verdadero privilegio el poder estar sumergidas en Su Palabra.

¿Cómo haces tu devocional? ¿Nos compartes algunos tips para mejorar el nuestro? ¡Nos leemos pronto si Dios quiere! Un abrazo.


En Su Gracia

K A R L A




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viernes, 22 de septiembre de 2017

Si Dios quiere...








Hace 3 días (19/sep/17) me tocó vivir un sismo de 7.1 grados Richter en la ciudad donde vivo. Una semana antes ya habíamos experimentado un sismo fuerte también pero el epicentro estaba lejos de nosotros, así que lo sentimos muy fuerte pero no como el de hace 3 días.


Es una sensación extraña, todo se mueve, la tierra ruge y es como si hirviera por dentro, todos gritan y es un caos. Fue increíble ver que las personas claman a Dios en esos momentos.


Mis hijos nunca habían vivido una situación así pues el anterior fue de noche y ellos dormían, pero este fue cuando salían de clases, vivieron ese caos, ese miedo y ese poder sobrenatural en sus cinco sentidos. Ese evento fue una excelente oportunidad para hablarles acerca de lo frágil que es nuestra vida y de la soberanía de Dios.


Les hablamos acerca de Santiago 4:13-17 que dice:

Oíd ahora, los que decís: Hoy o mañana iremos a tal o cual ciudad 
y pasaremos allá un año, haremos negocio y tendremos ganancia. 
Sin embargo, no sabéis cómo será vuestra vida mañana. 
Sólo sois un vapor que aparece por un poco de tiempo y luego se
 desvanece. Más bien, debierais decir: Si el Señor quiere, viviremos y
 haremos esto o aquello. Pero ahora os jactáis en vuestra arrogancia;
toda jactancia semejante es mala. A aquel, pues, que sabe
hacer lo bueno y no lo hace, le es pecado.



Nuestra tendencia es a hacer planes y proyectos a mediano y largo plazo, no hay problema con planear, lo que no debemos olvidar nunca es que nuestro eterno y soberano Dios es quien sabe todas las cosas, cuánto tiempo viviremos, cómo y cuándo moriremos y tiene en sus manos nuestra vida.


¿Cómo estamos viviendo? Santiago nos muestra la forma en que se puede olvidar de Dios en el día a día de la vida, en las decisiones que se toman. Se puede estar ignorando seguir y cumplir la voluntad de Dios para la vida y vivirla de acuerdo a la voluntad de cada persona. Si somos verdaderamente cristianas, entonces someteremos nuestros planes, proyectos y todo, al Señorío de Cristo.


Entonces, ¿Antes de tomar una decisión oras a Dios? ¿Está Dios incluido en tus planes y proyectos?


Santiago 4:13 no condena la planificación sabia, sino aquella que deja fuera a Dios.  

Muchos son los planes en el corazón del hombre,
mas el consejo del Señor permanecerá.

Proverbios 19:21


Mis dos hijos menores estuvieron conmigo durante el sismo, gracias a Dios pude tranquilizarlos y abrazarlos mientras la tierra rugía desde dentro. Después de todo el caos y el miedo, el llanto fue evidente en muchos de nosotros, nos consolamos unos a otros y estábamos un tanto en shock; horas después me percaté que mi pequeño Santiago seguía con temor y esa noche cuestionó: ¿Cómo puedo dormir tranquilo si quizá tiemble la tierra mientras duermo? ¿Qué pasará si no alcanzamos a salir y la casa se derrumba sobre nosotros? Oramos todos en familia y les explicamos que Dios tiene el control de todo... siempre.


Necesitamos vivir cada día sabiendo que Dios tiene el control y que, aunque nosotras no sepamos si viviremos o no mañana, Dios si lo sabe. Vivamos de tal forma que agrademos a Dios todos los días y extendamos a nuestros hijos esa confianza en Dios de que si vivimos o no Él será glorificado.


Si Dios quiere es una frase muy usada en México, pero debe ser real en nuestra vida, saber que de Él y solo de Él dependemos todos los días, en todo lo que hacemos. Será mucho mejor que vivamos la vida dependiendo de Dios, haciendo Su Voluntad y confiando en Su Soberanía.


Santiago finaliza el capítulo 4 con una declaración fuerte para cada una de nosotras:


A aquel, pues, que sabe hacer lo bueno y no lo hace, le es pecado.

Santiago 4:17


Dios nos ha revelado en Su Palabra Su voluntad para nosotros, sus principios morales, su santidad y la forma en la que desea que conduzcamos nuestra vida. Si hacemos lo que no debemos hacer y si dejamos de hacer lo que debemos hacer, pecaremos. Los pecados de omisión conducen a los pecados de comisión de manera inevitable.


Vivamos la vida buscando agradar a Dios, reconociendo que no la tenemos asegurada. Vivamos la vida haciendo Su Voluntad para que si hoy, mañana o en 40 años Dios nos llama a Su Presencia, nos encuentre haciendo eso que nos ha mandado hacer.


En Su Gracia

K A R L A

  


PARA MEDITAR

Descarga las siguientes hojas que podrás imprimir

para agregarlo a tu diario devocional.








miércoles, 20 de septiembre de 2017

La Caja de Secretos






Recuerdo cuando joven, mi papá dejó arrumbada una caja de madera en un rincón, de esas que usan en los mercados para transportar la fruta, la tomé y decidí que sería “mi caja de secretos”

A decir verdad, esa caja estaba a la vista de todos sobre el ropero de metal en mi habitación; en ella tenía guardados diferentes artículos que para mí eran importantes y algunos que no quería que otros supieran de su existencia.


Entre esos objetos, recuerdo tener fotografías mías cuando era bebé, un cuaderno “chismógrafo” de la preparatoria, (en ese cuaderno venían casi todos los secretos de mis compañeros de generación), tenía videojuegos, unas bufandas, cartas, más cartas, y mi diario. No recuerdo que más tenía.  Un día se me ocurrió guardar ahí una botella con agua sin darme cuenta que estaba mal cerrada, después de tiempo el agua se había derramado dentro echando a perder absolutamente todo lo que era de papel, las fotografías eran instantáneas así que se perdieron, mi diario estaba empapado y empezaba el moho a aparecer en cada página.

Recuerdo cuánto me enojó el ser descuidada y dejar que el agua arruinara mis pertenencias “secretas”, traté de rescatarlas secándolas al sol, pero aun así se pudrieron; no recuerdo si las guardé pero tal vez sí las tuve durante algún tiempo aún con lo podrido, porque eran preciadas para mí.


           
¿Qué pasa cuando guardamos en nuestro corazón “secretillos” que, a decir verdad, están a la vista de todos pero no lo mostramos abiertamente? ¿Te ha pasado? De pronto esa tendencia a guardar secretos en el corazón, rencores, amarguras, algo que está ahí pudriéndose y no queremos sacarlo por habernos apropiado de ellos.


Toda falta de perdón puede convertirse en amargura, puede quitar la felicidad, y consumir energía en las personas.


Cuídense unos a otros, para que ninguno de ustedes deje de recibir 
la gracia de Dios. Tengan cuidado de que no brote ninguna raíz
venenosa de amargura, la cual los trastorne a ustedes
y envenene a muchos.

Hebreos 12:15 ntv


Hay un dicho que dice: “todos se dan cuenta de tu mal aliento menos tú mismo” y pasa muy seguido que, el resentimiento o la amargura en una persona todos lo notan menos quien lo porta ¿por qué será? Pienso que es porque ya es un modo de vida, y se acostumbran a vivir así, se vuelve normal y no lo perciben; es raro encontrar a una persona que diga ¡uy, como que me estoy amargando! o alguien que diga ¡qué rencorosa soy!


Sin embargo, esas actitudes dañan y no solo al portador sino a quienes están alrededor. Es tiempo de reconocer si acaso en un descuido una ofensa creció y se instaló en el corazón hasta convertirse en rencor, falta de perdón o nos ha amargado más de lo que creemos. Podemos acercarnos a alguien en quien confiemos y pedirle nos ayude a orar para reconocer si las actitudes que tenemos concuerdan con la percepción de nosotras mismas.


Mientras callé, se envejecieron mis huesos
En mi gemir todo el día.
Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano;
Se volvió mi verdor en sequedades de verano.


Salmo 32:3-4


No sirve el guardar ofensas, ni el guardar rencores secretos, daña más de lo que podemos imaginar. Hagamos un análisis acerca de qué es aquello que permitimos en nuestra vida que nos humedeciera y el moho creciera haciendo que todo lo limpio y hermoso para recordar terminara sucio, o secando las buenas actitudes para con los demás.



Dios es bueno, y cambia corazones ¿Cómo no quitará la amargura de nuestro corazón? Necesitamos decidir dejar toda amargura y sobre todo, perdonar a quienes nos hayan ofendido.


Quítense de vosotros toda amargura, enojo,
ira, gritería y maledicencia, y toda malicia.
Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos,
perdonándoos unos a otros,
como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo


Efesios 4:31-32


Soltemos esa carga, esa amargura, ese rencor, aunque nos hayamos acostumbrado a su hedor, aunque nos duela soltarlo por ser parte de nuestro diario vivir, es tiempo de entregarlo a Dios, ya no encubrirlo porque en el fondo sabemos que hay algo que no anda bien y que está arruinando todo lo demás. Confesemos esa ofensa a Dios en oración y pidamos perdón por haber permitido contaminar nuestro corazón.


Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad.
Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová;
Y tú perdonaste la maldad de mi pecado

Salmo 32:5


 Sé libre de amargura hoy… goza y haz que otros disfruten de la gracia del perdón… llama, escribe, habla, abraza, ámales y perdónales…



En Su Gracia


K A R L A


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