lunes, 24 de julio de 2017

¡Cómo flash! {Preparando héroes}






         Tengo un hijo que está en la edad que todo quiere saber y mejor aún ¡todo lo cree! Hace unos días de la nada me preguntó:

-mamá, ¿qué necesito para ser como Flash? ¿Si le pido a Dios que me haga un superhéroe como Flash, lo hará? Dios es bueno mamá-

Sinceramente me agarró en curva, sólo abrí mis ojos titubee 3 segundos y le contesté:
-bueno… eeehm, Dios es bueno todo el tiempo y poderoso para hacer todas las cosas, pero para ser un superhéroe tienes que entrenar mucho… no supe que más decir; 

él se quedó pensando y me dijo:
-bueno tal vez no ser flash, sólo quiero ser un superhéroe que rescate niños.

Buen punto, -le contesté- tú puedes ser el superhéroe que aún no existe, puedes ser algo así como Súper Santiago o Súper pity... 

abrió sus enormes ojos negros y me dijo:
- ¿¡qué tal Santiago el superhéroe!?

-¡Perfecto! 
Y ahí terminó nuestra plática de héroes.


         Amo ser mamá, muy a pesar de las ocasiones en las que me dan ganas de tirar la toalla por el cansancio y lo abrumador que puede ser estar 24 horas al cuidado de 3 niños que parecen  5 y aparte ser esposa, ama de casa, y trabajar en crochet para ayudar al sustento familiar, todo eso se compensa por los momentos que disfruto a mis niños, las historias interminables de mi hijo mayor, las ocurrencias del mediano con cada pregunta que ponen mi cerebro a trabajar y los bailes con cantos de mi pequeño bebé aaah, en realidad me hacen sentirme bendecida y todo cuanto pudiera pasar fuera de mi hogar en un gran puesto ejecutivo es sin valor para mi, si acaso me perdiera de todo eso.


         No todo es miel sobre hojuelas, si eres mamá sabrás que muchos días sufres y lloras con tus hijos cuando se enferman, muchos días te conviertes en osa cuando el vecino de enfrente se burla de tu hijo mayor, pasas noches en vela esperando que la fiebre aminore y por fin ellos puedan descansar, aaah como duele cuando las decisiones que toman no son las correctas y tú pudiste haberle hecho saber lo que pasaría y no tuviste oportunidad de hacerlo, noches en vela esperando que lleguen a casa, noches de desvelo a su lado ayudándoles a estudiar una materia que tú entiendes menos que ellos pero ahí estás, al pie del cañón… difícil ser mamá…


         Mi madre decía: “Pero algún día serás madre y entenderás” otras dicen: “Los dolores y las preocupaciones crecen con los hijos” diciendo con ello que las preocupaciones no terminan. Veo a futuro a cada uno de mis hijos y en verdad anhelo que lleguen y cumplan metas y sueños de parte de Dios, que alcancen las promesas y que vivan una vida completa y llena del amor y la sabiduría de Dios, me siento honrada y retada por ser quien está al pie del cañón mostrándoles hacia donde deben ir, ser esa arquero que está preparando las flechas que serán lanzadas algún día al horizonte y que lleguen a su destino, en realidad me hace estremecer y agradecer a Dios por su bondad, su misericordia y por creer en mí para hacerlo.


Como saetas en mano del valiente,
Así son los hijos habidos en la juventud.

Salmos 127:4




         Así que, en base a las características de mis hijos hice una lista de consejos tomados del libro de proverbios para prepararles un poco más para su vida adulta, creyendo que toda la instrucción que le dé ahora de niños le servirá aún cuando sean adultos para que no se aparten del camino.


Consejos a los futuros héroes



1.      Teme a Jehová (Prov. 1:7)
2.      Escucha los consejos de tus padres (Prov. 1:8)
3.      No escuches a los que se portan mal (Prov. 1:10)
4.      Aléjate de los que hacen cosas indebidas (Prov. 1:15-16)
5.      Escucha a Jehová (Prov. 1:33)
6.      Guarda los mandamientos de Dios (Prov. 3:1)
7.      Se misericorde y habla verdad (Prov. 3:3)
8.      Confía siempre en Dios (Prov. 3:5)
9.      No seas peleonero (Prov. 3:30)
10. Guarda tu corazón y habla bendición (Prov. 4:23-25)
11. Busca a Dios (Prov. 8:17)
12. Sé prudente al hablar (Prov. 10:13)
13. Piensa antes de hablar (Prov. 10:19)
14. No mientas(Prov. 12:22)
15. Busca buenas amistades ( Prov. 13:20)
16. No te enojes (Prov. 14:17)
17. Guarda la corrección de tus padres (Prov. 15:5)
18. Confía y haz partícipe a Dios de todos tus planes (Prov. 16:3)
19. Sé buen amigo y buen hermano (Prov. 17:17)
20. No hables cuando no debas hablar (Prov. 17:18)
21. No te ofendas sin razón (Prov. 18:19)
22. Cuida tu testimonio y se transparente (Prov. 20:11)
23. Aléjate de los chismosos (Prov. 20:19)
24. No busques venganza (Prov. 20:22)
25. Piensa antes de hablar (Prov. 21:23)
26. No te juntes con burlones (Prov. 22:10)
27. Cuida con quienes te juntas (Prov. 22:24-25)
28. No seas vanaglorioso(Prov. 27:2)
29. Huye del mal (Prov. 27:12)
30. Confía y se transparente con Dios (Prov. 28:13)
31. No temas, pon tu confianza en Dios (Prov. 29:25)
32. Defiende a los pobres y desamparados (Prov. 31:9)



Puedes añadir más,  y orar por ellos cada día, nuestra labor es prepararlos para el camino. Tomémonos de la mano de Dios y adelante mujer, ¡no desmayes!




En su Gracia


Karla


lunes, 17 de julio de 2017

Sumisa… ¿Yo?






Como hemos estado viendo a lo largo de este estudio, el ser una mujer piadosa como la que Pablo menciona en la carta a Tito es ir contra la corriente, contra la cultura actual. No es fácil ser una mujer como la que está descrita en la Palabra de Dios, no es una mujer que sea vista en el mundo como alguien a quien las mujeres desean imitar, pero eso no debe desalentarnos en absoluto porque para amar ese diseño y anhelar querer ser una mujer Bíblica, necesitamos haber entregado nuestra vida a Cristo y haber abrazado y amado el diseño que se nos dio como mujer. Vamos un día a la vez mujer, siendo perfeccionadas por Gracia de nuestro Señor.


Y esta introducción es por el tema que hoy hablaremos, la sumisión.

La antigua palabra griega traducida a sujetas es la palabra hupotasso”, que significa “debajo de, o estar sometido en rango”. Es una palabra que se toma del ejemplo de los militares y que nos habla acerca de los rangos y niveles que hay, cada uno de ellos tiene un rol específico y está obligado a respetar a aquellos de un rango superior.  


Entonces, conociendo el significado de la palabra nos podemos dar cuenta de que la sumisión es para todos, no solo para las mujeres, Tito 3:1 nos habla de la sumisión a los gobernantes, Romanos 13 a nuestras autoridades, Colosenses 3:20 nos habla de sumisión a nuestros padres, Tito 2:9 nos habla de estar sujetos a nuestros jefes y así podemos entender un poco más que la sumisión no significa que somos inferiores, sino que cada uno de nosotros tenemos un lugar en el que debemos cumplir el rol y propósito por el cual fuimos creados.


“a ser prudentes, puras, hacendosas en el hogar, amables, sujetas a sus maridos
para que la palabra de Dios no sea blasfemada.”

Tito 2:5


La sumisión es hermosa, es una bendición.

Cuando entendemos que nos sometemos a nuestro esposo por el amor que tenemos a Dios, cambia nuestra forma de verla. Pero es hasta que llegamos a Cristo entregando nuestra vida a Él que decidimos vivir para agradarle y glorificar su nombre en todo lo que hagamos, incluyendo por supuesto, la sumisión.


Todo comienza desde el Edén en Génesis 3:16, esa lucha por el poder y querer gobernar sobre el otro viene desde ahí, donde la mujer no se sometería y el varón buscaría enseñorearse de ella, pero, es gracias al Evangelio que entendemos que por obediencia a Dios, nos someteremos voluntariamente.


¿VOLUNTARIAMENTE? ¿O VOLUNTARIAMENTE A FUERZA?

La sumisión es un acto de obediencia a Dios y el reconocer que nos complementamos uno a otro. Somos iguales en valor y dignidad delante de Dios pero hay un liderazgo que se le ha dado al varón, como siervo, como protector de la familia.


No es voluntariamente a fuerza, o no debe ser así. No es que “tengo que someterme porque…” porque probablemente nuestra naturaleza nos dicta que no debemos someternos a nadie, menos a un varón que tal vez no nos valora.  Pero como mujeres redimidas comprendemos que es por amor y obediencia a Dios y Su Palabra; así no lo haremos a fuerza, sino con alegría de saber que estamos cumpliendo con lo establecido por Dios para nosotras.


Hemos hablado de morir a nosotras mismas y en la sumisión es necesario hacerlo por rendición a Cristo, pero necesitamos de la Gracia de Dios, su ayuda, porque en nuestras fuerzas no lo lograremos. Basta con echar una miradita al pasado y darnos cuenta de que no hacíamos las cosas bien en este tema particularmente.


Ahora es más común escuchar mensajes donde se promueve que no debemos sujetarnos ni someternos al varón porque tenemos las mismas oportunidades que ellos, somos igual de capaces y en ocasiones superiores. Pero, eso no es lo que la Palabra de Dios nos dice a nosotros los creyentes, a nosotras se nos dice que nos sometamos en amor a nuestro esposo para que la Palabra de Dios no sea blasfemada, para que el evangelio no sea avergonzado.


Y puede ser que en este momento estés pasando por una situación donde no es sencillo someterse a tu esposo, porque sucede muy a menudo que, aun siendo cristianas nacidas de nuevo, redimidas y haciendo la voluntad de Dios, este tema sea una lucha constante y créeme hermana, lo será toda la vida hasta que decidamos entregar nuestras cargas a Dios y a acudir a Él en oración por ayuda buscando Su Gracia para lograrlo.


Me han preguntado si es necesario obedecer y estar sujetas a su esposo cuando él no asume su rol como sacerdote del hogar, o no es creyente, ni proveedor del mismo, es infiel y no toma en cuenta a su mujer. Yo no puedo dar mi opinión en cada caso particular porque no conozco en sí su matrimonio y en ocasiones ni al varón conozco, pero Dios sí sabe y conoce perfectamente la situación de cada una de nosotras. Él sabe lo que estamos pasando, las luchas que tenemos, sabe si el rol de cabeza del hogar está sin protección; Él sabe cuando sus hijas están siendo menospreciadas y desvaloradas. ¿Y sabes qué? Esto debe alentarnos a vivir más de acuerdo a la voluntad de Dios, de obedecerle porque en ello hay bendición.


Sabremos si somos mujeres sujetas a nuestro esposo en los momentos en los que no estamos de acuerdo con ellos, por ejemplo, en una decisión que ellos están tomando. Es fácil creer que somos sujetas cuando las cosas se están haciendo como nosotras esperamos que se hagan, pero, ¿qué pasa cuando las cosas no son así? Si sale a relucir el querer manipular y cambiar las cosas porque creemos que es lo mejor sin tomar en cuenta las decisiones de nuestro esposo, entonces estamos fallando. ¿Qué podemos hacer? Obedecer. ¿Y si se equivoca en la decisión? Tú y yo debemos estar confiadas en que estamos obedeciendo a la Palabra de Dios y cumpliendo con el llamado que se nos ha dado.  Si él se equivoca en una decisión, confiemos en la soberanía de Dios y en que Él lo ha permitido por una razón que sólo Él y el tiempo nos lo mostrará.


Si la Palabra de Dios nos dice que: “Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos, de modo que si algunos de ellos son desobedientes a la palabra, puedan ser ganados sin palabra alguna por la conducta de sus mujeres.” (1 Pedro 3:1) necesitamos creerlo, confiar en que las promesas de Dios son verdaderas y son cumplidas en Su tiempo para saber esperar que algún día nuestra obediencia será recompensada y que si hemos honrado a Dios y Su Palabra Él nos honrará, como está escrito. (1 Samuel 2:30).


Hay esperanza, confiemos en que el mejor lugar para una mujer es estar cumpliendo su llamado dentro de la voluntad de Dios, ese es el camino más seguro. Obedezcamos a Dios, la sumisión parece no ser sencilla pero en verdad vale la pena intentarlo cada día.


Confiemos, descansemos en el Señor, aferrémonos a Él, busquemos Su Gracia, su ayuda, encomendemos la causa a Cristo y busquemos la ayuda del Espíritu Santo porque en nuestras fuerzas es muy difícil que podamos hacerlo, rindamos nuestra voluntad a Dios y caminemos sus caminos. 





En Su Gracia


K A R L A 

viernes, 14 de julio de 2017

Amables en Todo Tiempo






Hemos estado estudiando detenidamente las características de la mujer descrita en Tito 2, y hoy hablemos acerca de la bondad, la amabilidad en la mujer.


Hace tiempo, la esposa de un pastor nos decía que Dios le había mostrado que estaba fallando en ser amable en su principal ministerio; ella narraba que, con todos los quehaceres de su hogar, el atender a hermanas para consejería y otros asuntos que le exigían tiempo, terminaba cansada y en ocasiones de mal humor.

Sus hijos que en aquel entonces eran unos niños, la buscaban para hacer alguna actividad y ella les gritaba, era desconsiderada en su trato con ellos y no mostraba bondad. Fue un día que después de hablarle mal a uno de sus hijos por hacerle una pregunta, cayó en cuenta de su error y pensó: “¿Por qué no soy igual de amable con mis hijos como con las hermanas de la congregación?” “¿Por qué no les dedico el mismo tiempo a ellos para escucharles?”


"a ser prudentes, puras, hacendosas en el hogar, amables, sujetas a sus maridos, 
para que la palabra de Dios no sea blasfemada".
Tito 2:5 LBLA


Algunas traducciones usan la palabra “buena” o “bondadosa”, y la palabra original en el griego es “Agathos” que significa “de naturaleza bueno” y describe lo que se origina de Dios y es fortalecido por Él en la vida del creyente, a través de su fe.


Es una característica que obtenemos de parte de Dios y que la vamos desarrollando y fortaleciendo en nuestra vida por medio de la Fe. Esto va ligado al fruto del Espíritu en Gálatas 5:22 Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad…”  esta palabra en Gálatas para bondad es similar a la de Tito, es la palabra “Agathosune” y nos dice que es una cualidad y condición única de la bondad de Dios que se manifiesta en la excelencia espiritual moral. Es decir, es una virtud que Dios deposita en nosotras y que conforme pasa el tiempo y nuestra comunión con Dios, la vamos desarrollando.


El apóstol Pablo, menciona esa cualidad o virtud en las mujeres piadosas de Tito 2, es un “requisito” al igual que todas las otras características que ya hemos estudiado.


Pero, ¿Cómo puedo mostrar bondad en mi hogar que es mi principal ministerio?

En lo personal, creo que es ahí donde más debemos trabajar, de ahí es donde daremos cuentas a Dios y es donde nuestro corazón debe estar. Casualmente es el lugar en el que somos menos amables, porque hay tanta confianza que olvidamos ser bondadosas y considerados unos con otros. Podemos darnos cuenta de nuestro mal trato y falta de bondad con los miembros de nuestro hogar, si comparamos el trato que les damos a ellos, con el trato que ofrecemos a alguien con quien no convivimos muy a menudo. 


Tenemos tiempo para otros pero para nuestros hijos buscamos el ahora llamado “Tiempo de calidad”, es decir, 15 minutos dedicados únicamente a ellos cuando en realidad lo que necesitan es tiempo. Necesitamos invertir mucho más de 15 minutos al día para conocerlos, amarlos, consolarlos, reír, jugar y todo lo que un niño necesita. Olvidamos que la niñez es corta, olvidamos que son niños y no adultos pequeños y esa es una forma de desconsideración, de no ser buenas con quienes amamos y daríamos la vida sin dudar.


En cuanto a nuestro esposo te comento, estamos a unos días de terminar el Reto de 30 días para esposas que nos proporciona el ministerio de AvivaNuestros Corazones, y en uno de los grupos en donde lo estamos compartiendo, hemos reconocido delante del Señor, que en algún momento dejamos de ser amables con nuestros esposo por permitir que la rutina, el enojo, la amargura, el orgullo y sobre todo, el resentimiento se estacionara en nuestro corazón.


Volvemos a lo mismo que hemos “descubierto” a través de este estudio, se trata de vivir la vida cristiana verdadera, con tropiezos, pero siguiendo adelante con confianza en Dios un día a la vez, viviendo, amando, abrazando el diseño que Dios nos ha dado como mujeres y afirmando con nuestra vida lo que predicamos del Evangelio.


Cualquiera puede ser amable, bondadosa con los de fuera, pero con aquellos con quienes estamos la mayor parte del tiempo ¿lo estamos siendo? ¿Estamos mostrándoles esa bondad que Dios ha depositado en nosotras? ¿Nuestro esposo e hijos al final del día alaban nuestra bondad? ¿Ellos glorifican a Dios por nuestra vida amable y bondadosa?


Es tiempo de voltear a Dios clamando por su perdón, por no dar a nuestros semejantes lo que Él nos ha dado por Su Gracia, por no tratar a nuestro esposo e hijos con bondad, con amor. (Proverbios 31:12)


¿Y qué de nuestra amabilidad con otros? Vivimos en un tiempo donde proclaman que el amor gana todo el tiempo, pero no es así.  Hay frialdad e indiferencia donde se ven las necesidades de otros y es más sencillo cerrar los ojos y seguir de largo. Esto no es generalizado gracias a Dios, pero como Sus hijas ¿Nosotras qué estamos haciendo para mostrar bondad a otros? Gálatas 6:10 dice: “Así que entonces, hagamos bien a todos según tengamos oportunidad, y especialmente a los de la familia de la fe.” ¿Hace cuánto que no pasamos tiempo con hermanos en Cristo que necesitan apoyo espiritual? ¿Hace cuánto que no estamos sirviendo a otros en nuestra congregación? ¿En verdad estamos haciendo bien a nuestros hermanos en Cristo o pasamos de largo al ver su necesidad?


Y hay otro grupo que también nos habla la Biblia, ¿Somos amables con quienes nos persiguen y atacan? ¿Mostramos bondad como nos exhorta Nuestro Señor Jesucristo?

Habéis oído que se dijo: “Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo.” 
Pero yo os digo:  amad a vuestros enemigos y orad por los que os persiguen, 
para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos;
 porque Él hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos.  
Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tenéis? ¿No hacen también
 lo mismo los recaudadores de impuestos?  Y si saludáis solamente a vuestros hermanos, 
¿qué hacéis más que otros?  ¿No hacen también lo mismo los gentiles? Por tanto, 
sed vosotros perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto.

Mateo 5:43-48


Esta porción del Evangelio es sumamente clara, necesitamos vivirlo, amar a nuestro prójimo, ser amables con todos, ¡Todos! y vivir para la Gloria de Dios.


Analicemos hoy cómo nos estamos conduciendo en cuanto a ser bondadosas, y si es necesario arrepentirnos y pedir perdón a Dios y a quienes no hemos mostrado amabilidad, hagámoslo cuanto antes.


Dios nos ayude y nos haga siervos para Su Gloria.

En Su Gracia

K A R L A






 Reto para esposas




Derechos Reservados. Aviva Nuestros Corazones. Escrito por Nancy Leigh DeMoss. Usado con permiso. www.AvivaNuestrosCorazones.com.

lunes, 10 de julio de 2017

Cuidando nuestro hogar








“a ser prudentes, puras, hacendosas en el hogar, amables,
sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada

Tito 2:5


La versión Reina Valera 60 (RVR60) dice: “cuidadosas de su casa”.
La traducción en lenguaje actual (TLA) dice: “atender bien a su familia”.


En varias ocasiones he escuchado que la mujer es el corazón del hogar, y hay verdad en esa frase. Si la mamá está de malas, todo es un caos; si está de buen humor, hasta la comida sabe diferente ¿no es cierto?


Pero, ¿qué significa ser cuidadosas del hogar? ¿Qué viene a tu mente cuando lees esto? Hace unas décadas, cuando escuchaba acerca de alguien que era ama de casa, pensaba que se dedicaban a hacer limpieza “únicamente” y estaba esclavizadas en su hogar. De hecho, recuerdo que cuando preguntaban a una mujer su ocupación, con pena decía: “ama de casa”, Como si fuera algo deshonroso.


Pero todo tiene que ver con el rol de la mujer, con el diseño que Dios le ha dado y con las intenciones del corazón. Leo el ser hacendosa en el hogar e inmediatamente pienso en la mujer virtuosa del Proverbio 31, una mujer sabia, cumpliendo con el rol que Dios le dio para glorificar Su nombre a través de su llamado.


En verdad que el ser ama de casa, el estar en nuestro hogar cuidando de él, es una bendición. Entiendo perfecto que la situación económica influye muchísimas veces en la necesidad de salir a trabajar y dejar el hogar durante todo el día, alguna vez estuve en esa situación y fue muy difícil.


Y bueno, hablar de este tema en una cultura como la que vivimos, es osado ¿sabes? En estos tiempos a lo bueno le llaman malo y a lo malo, bueno. Hay una revolución tremenda por dar tu punto de vista porque, aunque se presume de la libertad de expresión y tolerancia, en realidad no es del todo cierto, pues al exponer las verdades Bíblicas somos tachados de intolerantes.


En Facebook hice la pregunta de "¿qué preferirías, quedarte en casa a cuidar de tu hogar o triunfar como profesionista en el ámbito laboral?". Hubo una gran cantidad de respuestas, todas con argumentos válidos sin duda, y con alegría leí que la gran mayoría desea hacer la voluntad de Dios por encima de sus anhelos personales.


Y meditando en este pasaje Bíblico en cómo se le pide a las mujeres mayores que también enseñen a las más jóvenes a ser cuidadosas de su hogar, me doy cuenta de lo importante que es amar el llamado de Dios para la mujer, porque si nuestro corazón no está en el servir en nuestro hogar, educar y discipular a nuestros hijos y estar sujetas a nuestro varón, nos será muy difícil cumplir con ese llamado, y es muy probable que lo hagamos de mala manera y al final del día terminemos más cansadas de lo habitual y frustradas.


En lo personal, creo que se ha malentendido ese llamado para la mujer, sobre todo en una cultura donde gran parte del tiempo se está haciendo referencia a tener las mismas oportunidades de desarrollo y crecimiento laboral, hombres y mujeres, donde se pelea por la igualdad de género, porque se le dé a la mujer lo mismo que al varón como si fuera una lucha a muerte por ver qué género es el mejor y más preparado.


Y te confieso que de esa misma forma era mi pensar hace un par de décadas, esperaba tener la misma oportunidad que un varón y demostrar que podía hacerlo aún mejor que él. Pero qué equivocada estaba, estaba buscando reconocimiento en un lugar donde no había sido llamada a estar. Hoy a la distancia, con un esposo y tres varones que debo formar, me doy cuenta que, para mí, mi lugar es mi hogar, donde mi familia está.


Te decía que entiendo perfecto que, en ocasiones, es necesario salir a trabajar para apoyar al varón con los gastos económicos, o porque no hay un varón en casa que supla todo lo necesario y la mujer debe asumir ese rol. Eso no lo discuto. Pero ¿qué pasa con aquella mujer que teniendo todo decide trabajar y estar lejos de su hogar y de la formación de sus hijos solo por cumplir una meta personal? Es un asunto del corazón, de amar el rol que Dios nos ha dado. En verdad necesitamos tener un corazón para nuestro hogar. 


Hay mujeres que son excelentes amas de casa, que cuidan y protegen su hogar, que están pendientes de las necesidades y de los corazones de cada miembro de la familia y lo hacen de manera casi innata. Pero hay otro grupo de mujeres a quienes nos cuesta más asumir ese rol, por cuestiones culturales, de educación, o incluso por rebelión a la autoridad puesta por Dios en nuestro hogar. Es cuando necesitamos más de Dios, de voltear a nuestro hogar y reconocer que solas no podemos, que dependemos totalmente de Dios, es necesario el arrepentimiento e ir a su trono y pedirle que nos ayude a cumplir ese llamado que nos ha dado. Es válido implorar por Su ayuda, que nos ayude a amar y abrazar ese diseño divino, que nos dé un corazón que ame estar en el hogar que nos ha dado, que ame el instruir a Sus hijos, que ame ser la ayuda idónea de su varón.


El ser ama de casa es un llamado que incluye no solo la limpieza del hogar. Somos las que cuidan que todo esté en orden y viviendo para la Gloria de Dios. La mujer en casa ayuda al varón de manera que ellos puedan cumplir con su llamado también, ayuda en la construcción de un hogar sano, santo y lleno de la presencia de Dios; la mujer ayuda tanto a los hijos, somos quienes más tiempo está con ellos y Dios nos ha dado la oportunidad de escucharles, de conocerles, de ministrarles y de conocer su corazón. ¡Qué maravilloso es el poder estar cerca de nuestros hijos!


Si tenemos la oportunidad de estar en casa con ellos, guiando y cuidando de ese hogar, alabemos a Dios por ello. Si hoy estamos lejos de nuestro hogar por cuestión laboral y nuestro deseo es estar en casa, oremos. Dios conoce los anhelos de nuestro corazón y sabe que, si anhelamos vivir para Su Gloria y para guiar a nuestros hijos al conocimiento de Él, en Su tiempo Él dispondrá de todo para que así sea, por Su Gracia. 


Hagamos de nuestro hogar, nuestra prioridad, nuestro primer ministerio.


En Su Gracia

K A R L A




  
Te invito a escuchar el tema “Viviendo con Diseño Divino” que es parte de esta serie del libro de Tito.  Si no puedes ver el video, da clic aquí.


miércoles, 5 de julio de 2017

Mantente pura, huye de la tentación









A través de este estudio del libro de Tito hemos conocido más acerca del rol de la mujer en el hogar, nos hemos enfocado en Tito 2:1-5 y en cómo llegar a ser una anciana piadosa comenzando desde ahora a florecer en nuestro matrimonio, maternidad y hogar.


“a ser prudentes, castas, hacendosas del hogar, amables,

sujetas a sus maridos para que la Palabra de Dios no sea blasfemada.”

Tito 2:5


Otras versiones dicen “castas” en lugar de “puras” y hablamos anteriormente acerca de la pureza en la mujer cristiana, de vivir de acuerdo a la sana doctrina y a vivir de manera que refleje la santidad de Dios en nuestra vida.


Hace tiempo compartí un video blog en YouTube donde comento acerca del adulterio en la mujer cristiana; que, aunque parezca difícil de ser, pasa muy a menudo.


Cuando Pablo nos instruye a ser castas o puras en este versículo, de acuerdo al contexto del mismo, nos deja ver que es un llamado a las mujeres casadas, claro no con esto quiero decir que las solteras pueden vivir sin pureza y libertinaje porque, eventualmente y con el favor de Dios, algún día también se casarán y la fidelidad comienza antes de conocer al cónyuge y comprometerse a esperar a aquél con quien compartirán toda su vida.


Pero, hoy nos enfocaremos en la pureza de las mujeres casadas, en cómo saber si acaso estamos propensas a caer en la tentación, si estamos atrapadas en la impureza y no nos hemos dado cuenta y como salir de ello victoriosas.


Te compartiré el testimonio que viví de cerca con una mujer cristiana que, en un momento de debilidad, de estar pasando por pruebas en su matrimonio y con su corazón muy lejos de Dios, cayó en la tentación. No quiero exaltar el pecado, de ninguna manera, pero después de meditarlo y de platicarlo con esta mujer esperamos que su testimonio sirva para la edificación del cuerpo de Cristo. Es nuestra oración que las mujeres que están pasando por una situación similar sepan que hay una salida, que sí hay tiempo de tomar la decisión correcta y huir antes de que sea tarde; recuerda que hay un Padre amoroso que te espera de regreso.


Su testimonio lo escribe así:

“Fue hace casi una década atrás que me encontraba en una situación terrible en mi matrimonio por causa de la escasez económica. Dicen que “cuando el hambre entra por la puerta, el amor sale por la ventana” y así precisamente me sentía yo, con hambre física y muy poco amor por mi esposo.


Cada mañana trataba de enamorarme una vez más de aquel varón que años atrás me había cautivado con su caballerosidad y gran elocuencia al hablar, pero me era imposible. Había dejado atrás todos esos sueños y proyectos que tenía de joven, el querer ser empresaria o una mujer exitosa en aquello que decía mi título profesional, por seguir a ese hombre al que le había prometido serle fiel en lo próspero y en lo adverso, en la salud y en la enfermedad todos los días de mi vida. Pero esa promesa la olvidé muy rápido, ya no amaba a ese hombre que me había llevado a la escasez y no a esos lugares donde siempre quise estar.


Era cristiana de años atrás pero con un cristianismo emocional, y aunque mi amor por Dios era real, no tenía mi confianza puesta en Él pues no lo veía como mi proveedor, mi sustentador o mi castillo fuerte donde podía refugiarme; creía que me había abandonado a causa de todas las maldiciones generacionales por parte de mi esposo y aparte las mías que, por eso nos iba tan mal económicamente, eso es lo que me habían enseñado, ese era el Dios que yo conocí.


Pronto tuve que comenzar a trabajar para ayudar en el gasto familiar, y fue un mundo nuevo para mí, comencé a ver a grandes hombres de negocio en la empresa a la que entré, hombres exitosos con quienes día a día conversaba y quienes eran sumamente atentos conmigo. Me sentía miserable porque llegaba a casa y veía al hombre que había elegido como esposo, y a mis ojos él era muy poco comparado con los empresarios que veía cada día circular en las oficinas.


Aparté mi vista de lo importante, estaba lejos de Dios y de mi esposo, estaba vulnerable y llena de amargura y rencor, llena de orgullo y egolatría que en un abrir y cerrar de ojos decidí vivir sin importarme nada más. “Qué más da -pensé- si mi esposo no me da la vida que deseo, lo haré yo sola”. Y así sin protección divina, fuera de la voluntad de Dios y sin someterme a mi esposo, decidí vivir en un mundo impuro, inmoral y lleno de lujuria; pronto me daría cuenta de que, ese camino, aunque parece el ideal al inicio, al final hay muerte.


Muere la dignidad, muere el amor propio, la santidad, muere la salud, muere el testimonio y lentamente matas a tu cónyuge también.

Pero antes de darme cuenta de que estaba muriendo mi dignidad y amor propio, cada día era el mejor de todos para mí, parecía que había resurgido de entre las cenizas, dejé de ser esa mujer olvidada por su esposo, aquella que lloraba en secreto en la regadera por la situación tan terrible que pasaba, esa mujer que cada noche esperaba que su esposo la mirara con deseo y terminaba de pie en la venta de la habitación sabiendo que ese hombre no la miraría más. Me auto-compadecía, sentía que no merecía su desprecio, en verdad le había dado los mejores años de matrimonio, vivía para él, de hecho, él era todo para mí. Había hecho de él un ídolo, y los ídolos son derribados por Dios tarde o temprano. Había esperado recibir de mi esposo lo que sólo Dios puede darme, había puesto mis ojos en él, mi esperanza, mis anhelos, mis sueños, había olvidado a Dios por centrarme en complacerlo a él y por recibir lo mismo de su parte. ¡Qué equivocada estaba!


Una mañana llegó a mí oficina un varón bastante atractivo aunque mayor que yo tal vez unos 20 o 25 años, caballeroso, simpático y con un sentido del humor que llamaba mi atención, era atento y me miraba con pasión y ternura a la vez; mi corazón latía rápidamente cuando lo escuchaba, sentía mariposas en el estómago lo que no sentía ya con mi esposo, eso debió ser una alarma que me impulsara a correr a los brazos de mi esposo y, sobre todo, a la presencia de Dios. Pero no fue así, para mi vergüenza lo digo, seguí… cada mañana me arreglaba para él lo viera o no, bajé de peso, cambié mi color de cabello, me tomaba fotos sensuales que le enviaba por correo y me encargaba que él las viera en Facebook. Anhelaba estar con él, necesitaba verlo, inventaba pretextos para poder salir y encontrarlo, aunque fuera 5 minutos.


Tuvimos un romance en secreto, pero la Gracia de Dios, su amor y misericordia me devolvió la razón, yo estaba perdida totalmente, para ese entonces ya era alcohólica y anoréxica pero no me había dado cuenta de lo mal que estaba. Gracias a Dios envió a alguien por mí; una mujer que, durante ese año de tormento nunca dejó de orar por mí, de pedir a Dios por Su misericordia y perdón. Ella me habló que el matrimonio es para toda la vida y que una crisis no debe derrumbarnos.


Yo creía conocer a Dios, pero no. Mi alma estaba sedienta y necesitada de amor que traté de llenarla con un hombre, con vicios y no con el autor del amor. Hoy a la distancia veo hacía atrás y pienso en las mujeres que están en la misma situación en la que me encontraba yo y les digo: hay solución, hay oportunidad de regresar antes de llegar al punto de no retorno, siempre hay señales que deben prender una alarma escandalosa y nos haga salir huyendo. No esperen a que esas alarmas suenen cuando ya han perdido su dignidad, su matrimonio, su familia o su salud; necesitan entregarse a Dios en verdad, arrepentirse genuinamente de esa manera de vivir, serle fiel a Dios en el pacto que hicieron el día de su boda, vivir de acuerdo a la sana doctrina que está en la Biblia, renovar su mente por medio de la Palabra de Dios (Rom. 12:2), memorizarla, orar en todo tiempo y rechazar por completo lo atractivo que parece el pecado. No se puede jugar con fuego y pensar que no saldrás quemado, así no funciona con el pecado, no podemos darle oportunidad de que nos atrape. Y si ya estás dentro, Dios es la respuesta, Él me ha perdonado y lo hará contigo, Él me redimió y lo hará contigo, sólo decide seguirle a Él y no mirar atrás.”



Hoy es el día de ponerte a cuentas con Dios para vivir de acuerdo a su voluntad y diseño divino, busca mujeres con quienes puedas apoyarte en oración y en estudio de la Palabra, y con el tiempo tu matrimonio puede ser restaurado y renovado, un día a la vez y con el favor de Dios así será.


En Su Gracia


K A R L A


Aquí puedes ver el video de "Mujeres en adulterio"


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