lunes, 20 de noviembre de 2017

Al lado de un gran varón…







El matrimonio parece ser cada día un reto, y en verdad lo es. Desde el momento en el que decimos “acepto” estamos corriendo el riesgo (por así decirlo), de encontrarnos con una persona que seguramente no conocemos en su totalidad. Estarás de acuerdo conmigo que, con el paso del tiempo, días posteriores al de la boda, la miel sobre las hojuelas, los bombones de azúcar que animaban el matrimonio, comienzan a desparecer poco a poco. ¿Se acabó el amor? No. Es solo que comenzamos a vivir con una persona tan parecida a nosotras en algo, en que él también es pecador.


¿Recuerdas los días de la mujer virtuosa? ¿recuerdas cómo lucía su vida día a día? Pareciera ser perfecta, sin dolores, sin problemas, sin estrés ni ganas de salir corriendo cuando los hijos lloran todos al mismo tiempo, sin acaso una queja por todo el quehacer del hogar. ¿Y qué de su esposo? ¿dónde estaba él en esos momentos?


Su marido es conocido en las puertas,
cuando se sienta con los ancianos de la tierra.

Proverbios 31:23


Era un hombre influyente, en aquél entonces los jueces, los ancianos de la comunidad se sentaban a las puertas de la ciudad para tratar los asuntos importantes, los negocios propios de la ciudad. Eran varones líderes, influyentes, hombres importantes. El esposo de la mujer virtuosa estaba entre ellos.


Todo comienza en el hogar, en la actualidad, las grandes empresas investigan la vida familiar de aquellos varones que son candidatos a los altos puestos. Si tienen una vida familiar estable, buen testimonio, tienen más posibilidad de ser elegidos para el puesto que uno que no lo tiene.


Y este principio es bíblico, aunque no muchos lo sepan. 1 Timoteo 3:1-7 nos habla de la vida familiar de aquellos quienes aspiran a ser líderes en la iglesia, pero también abarca en el área secular, sobre todo cuando somos creyentes porque buscamos vivir con integridad dentro y fuera de la iglesia, dentro y fuera de casa.


Este hombre era conocido por los habitantes de la comunidad, era importante e influyente. ¿Qué se espera de la esposa de un hombre así? ¿Y nosotras? ¿De qué forma le estamos dando honra a nuestro esposo frente a la comunidad, frente a nuestras familias?


La forma en la que llevamos nuestro hogar muestra qué tan bueno es nuestro esposo al liderar y guiarlo. Si él es un buen esposo, buen padre de familia, líder, sacerdote de nuestro hogar, entonces será notorio no solo para nosotras y sus hijos sino para toda la comunidad y familia.

Ahora, puede ser que él sea un excelente cabeza de familia, pero, recordemos que ambos somos pecadores y que si nosotras no somos sabias podemos estar compitiendo con ellos (a veces de manera muy sutil) por el liderazgo del hogar y entonces, habrá un desequilibrio porque estaremos usurpando un lugar que Dios no nos ha dado como esposas.


En nuestras manos está el dejarnos moldear por Dios para ser la esposa que nuestro esposo necesita, ser una mujer que es buena influencia en el hogar, con nuestro esposo, que lo ayuda a desempeñarse y ser exitoso dentro y fuera de casa, que lo alienta y le ayuda a cumplir el propósito que tiene como cabeza del hogar y por supuesto, en el lugar que tiene fuera de casa también.


Ayudemos a nuestro esposo a ser ese varón respetable, dentro y fuera de casa, cuidemos su espalda, seamos sus mejores porristas, oremos por ellos y con ellos, amemos sus virtudes y aun sus defectos, aceptemos que ambos somos pecadores y que cada día que pasa ambos estamos creciendo. Estemos dispuestas a morir a nosotras mismas, a menguar para que Cristo sea quien brille a través de nuestro esposo, de nosotras mismas, de nuestro matrimonio y que podamos ser testimonio del amor y de la Gracia de Dios en el liderazgo de nuestro hogar.


En el nombre de Jesús, Gracias amado Dios por hacernos mujeres sensibles a tu voz, gracias porque nos permites ser el complemento para nuestro varón, por poder caminar con ellos a su lado para cumplir tus planes y propósitos como matrimonio. Gracias Señor porque nos das la oportunidad de ayudarles a crecer y mostrar tu liderazgo en ellos y en nuestro hogar. Ten cuidado de nosotras Señor, muéstranos si acaso estamos siendo mala influencia a ellos y dirige nuestros pies hacia tu sabiduría para vivir nuestro matrimonio con tu diseño divino, amén.


En Su Gracia

K A R L A



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viernes, 17 de noviembre de 2017

Mujer virtuosa, mujer prevenida





El día de ayer por la noche platicaba con una de mis hermanas quien gracias a Dios ha sido bendecida con un negocio que apenas inicia, pero que tiene más de un año planificando y orando por él, y le decía que algo que admiro en ella es que prevé todo, es visionaria y está preparándose para el futuro, no porque tengamos control de él, sino que de alguna manera es sabio hacerlo.


La mujer virtuosa preveía para los suyos.


No tiene temor de la nieve por su familia,
Porque toda su familia está vestida de ropas dobles.

Proverbios 31:21


Después de conocer lo que hacía esta mujer en su hogar, quizás nos sintamos con ganas de tirar la toalla creyendo que jamás llegaremos a ser como ella. Puede ser que no hagamos la mitad de lo que ella hacía, pero, en este punto creo que muchas de nosotras estamos a tiempo de corregir deficiencias o en su caso, perfeccionar lo que hacemos.


Esta mujer estaba preparada para el cambio de estaciones. Todas sabemos que una vez al año la temperatura baja y quiero pensar que en cada hogar hay ropa adecuada para ese tiempo y para cada estación del año. Pareciera algo tan irrelevante, pero créeme que no es así. Hace unos 18 años viví en la ciudad de Monterrey en el estado de Nuevo León y el clima es extremoso. El verano es sumamente caluroso, en aquél entonces vivía en un pueblo con clima templado y al visitar Monterrey por primera vez fue terrible para mí, sobre todo porque llevaba puestas unas botas, jeans y un suéter. Y en el invierno la temperatura llega a estar bajo cero durante todo el día, llueve agua nieve, corre el viento y se siente que corta la piel, sobra decir que para ese tiempo tampoco estaba preparada, no tenía ropa especial así que usaba 2 prendas de todo.


Gracias a Dios por aquellas mujeres que prevén y están al pendiente de las necesidades de su familia, mujeres que tienen todo listo para sus hijos en los tiempos cambiantes en los que vivimos.


¿Qué tan prevenidas somos? ¿Pensamos en nuestros hijos y lo que vivirán cuando el clima cambie? ¿Y qué de su vida espiritual? ¿Ellos están siendo preparados para cuando las inclemencias de los tiempos de vida se les presenten? ¿Nosotras los estamos preparando para todo ello?


Y viendo todo esto me pregunto: ¿Cuán prevenida soy en todo lo que respecta a mis hijos ahora que son pequeños? No solo en lo que vestirán, comerán, vivirán, etc. sino en dónde estarán en la eternidad. Podemos ser las mejores madres que prevén su bienestar escolar, podemos tener planes académicos que cubran los gastos financieros desde el maternal hasta el doctorado, planear y prever que tengan una herencia o liquidez por si acaso esos planes no salen como pensamos, pero ¿qué hay de su alma? ¿Los preparamos para su morada final? Quizás invertimos más tiempo previendo para su futuro en esta tierra de lo que invertimos en su morada eterna y eso como creyentes, no lo podemos pasar por alto pues, después de conocer a Cristo lo que más deseamos es que nuestros hijos procedan al arrepentimiento y fe en nuestro Señor Jesucristo. ¿cierto? ¿estamos invirtiendo en ellos?


La mujer virtuosa era temerosa de Dios, hacía todo como para agradar al Señor, vivía de manera piadosa y no dudo que todo ello fuera ejemplo para sus hijos, no dudo que ella les hablara de Dios y de lo que esperaban para su pueblo. Nosotras tenemos lo que los grandes patriarcas de la antigüedad por siglos esperaron, tenemos a Cristo, su Espíritu Santo, tenemos la oportunidad de acercarnos al trono de la Gracia, de entrar en comunión y comunicación con Dios a través de la oración, tenemos la bendita Gracia de Dios de presentarle a nuestros hijos el Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo para salvación, de instruirlos en sus caminos. ¿No crees que esa es la mejor inversión?


Seamos mujeres que preparan a sus hijos, a su familia para las inclemencias del tiempo, pero, sobre todo, seamos mujeres que están preparadas juntamente con sus hijos para la vida venidera, para la eternidad.


Señor, ayúdanos a cada día ser el reflejo de Cristo en nuestro hogar, Padre que nuestras manos estén siempre listas y preparadas para resguardar a nuestros hijos en esta tierra y para prepararlos para encontrarse contigo y vernos en la eternidad. Danos de tu sabiduría para cada día instruir a nuestros hijos en disciplina e instrucción tuyas. Y por favor Padre, cuida de nosotros, en tus manos estamos, en Cristo Jesús, amén.


En Su Gracia

K A R L A

  


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miércoles, 15 de noviembre de 2017

Mujer virtuosa, mujer compasiva








Compasión: Sentimiento de tristeza que produce el ver padecer a alguien y que impulsa a aliviar su dolor o sufrimiento, a remediarlo o a evitarlo.


Hemos estado viendo las diferentes características de la mujer virtuosa, ella es una mujer que tiene bien definidas sus prioridades, una mujer que ama a su esposo, a sus hijos, se preocupa por ellos, está pendiente de darles bien y de trabajar de la mano de su esposo para crear un patrimonio para el futuro.

Hemos hablado de algunas de las cosas que realiza para beneficio de su esposo, matrimonio, de su familia, de su hogar. Una mujer ejemplar, sin duda. Y el día de hoy hablemos de sus manos hacia otros.


Alarga su mano al pobre,
Y extiende sus manos al menesteroso.

Proverbios 31:20


Ella es más que una administradora, más que una ama de casa bien organizada es una mujer piadosa, compasiva, una mujer que da de sí para los demás, que usa sus manos para ayudar a los más necesitados. ¡Hermosa mujer!


Este versículo también nos habla del corazón de nuestro amado Jesús, Él quien se dio a sí mismo para salvación de nuestra alma, Él que tiene cuidado del pobre y del desamparado, de las viudas y de los huérfanos, Él que se despojó a sí mismo tomando forma de siervo aun siendo Dios por amor, por compasión, por su bondad.


Nosotras tenemos la oportunidad de ayudar a otros, de dar de lo nuestro, pero ¿sabes? Esta mujer también nos enseña algo muy importante, y aunque ya lo hemos estudiado antes no quiero dejar de mencionarlo en este día. Ella sabía y tenía muy claras sus responsabilidades y prioridades. Antes de ir y ayudar a los necesitados suplía y cumplía primero en casa. Era una mujer temerosa de Dios, sumisa y obediente, ella mantenía sus prioridades en orden y lo vemos a lo largo de todo el capítulo.


Nos enseña que ve por su esposo, por sus hijos, por su hogar, dirige, supervisa, ama y ya que está todo en orden y cumplió con ellos, entonces dirige sus pasos y extiende sus manos para ayudar a otros. No es una mujer que busque dar y dar y dar a otros cuando en casa hay necesidades que atender. Y es que podemos caer en eso a veces sin darnos cuenta, tratamos de ayudar a tantos porque en verdad tenemos ese corazón compasivo, pero, no olvidemos que nuestra prioridad es nuestro hogar.


He conocido personas con un corazón compasivo, siempre buscando dar de sí para ayudar a otros, haciendo obras de caridad, ayudando a los más necesitados, a los pobres, a las viudas y en ocasiones dan más de lo necesario solo para que otros tengan una vida digna y eso es de admirarse. El hacer buenas obras es hermoso, pero es importante mencionar que las obras no nos salvarán, es la obra de Cristo la que lo ha hecho. Quizá antes de conocer a Cristo hacíamos buenas obras para ganarnos la aprobación de Dios e irnos al cielo, hoy sabemos que ninguna obra que hagamos, por más buena que sea nos da la salvación, ya que la obtenemos por Gracia, las buenas obras que ahora hacemos las hacemos por gratitud a Cristo, para agradarle a Él y para mostrar a otros el corazón compasivo de Dios, no el nuestro. Todo se trata de Él, para guiar a otros a Cristo, a glorificarle y alabarle a Él, no a nosotras y nuestro buen corazón.







Que nuestras obras sean para mostrar el corazón misericordioso y compasivo de Dios, ayudemos al pobre, al necesitado, no solo en lo material sino principalmente en lo espiritual. Hablemos de Cristo, compartamos las buenas nuevas de su Evangelio, amemos a su iglesia, a la creación de Dios y presentemos a ellos a Cristo para Salvación de su alma.


Señor ayúdanos a cada día parecernos más a nuestro Señor y Salvador Jesucristo, transforma nuestro corazón de piedra en un corazón de carne, que sea compasivo, que vea las necesidades de otros y busquemos suplirlas, permite que extendamos nuestras manos a los más necesitados y podamos hablarles de ti para salvación. Gracias por darnos la mejor enseñanza, lo hermoso de tu corazón mi amado Jesús, amén.


En Su Gracia

K A R L A





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martes, 14 de noviembre de 2017

Mujer virtuosa, Mujer Talentosa





Una de tantas virtudes de esta valiosa mujer es que sabía trabajar con sus manos.


Aplica su mano al huso,
y sus manos a la rueca.

Proverbios 31:19


La rueca es un instrumento que se usaba en la antigüedad para hilar a mano, este tenía una vara larga en cuyo extremo se colocaba el copo de lana u otra materia textil y un huso donde se iba formando el hilo. O sea, ¡ella confeccionaba su propio hilo!


Dios nos ha dotado de dones y talentos que podemos usar en beneficio de otros y para bendecirlos. La mujer virtuosa usaba lo que tenía a mano para beneficiar a su familia. Sus manos estaban ocupadas para ayudar a los suyos y a los más necesitados.


¡Manos a la obra, mujer! Somos afortunadas de poder realizar labores en nuestro hogar. Así parezcan que nunca terminan, con cada actividad estamos diciendo a nuestros hijos que nos interesan y que deseamos construir un hogar que sea cálido. Buscamos formar un hogar en el que nuestros hijos e hijas aprendan el valor que tiene cada uno, un hogar donde ellos aprendan a ser buenos esposos y esposas, mejores padres, mejores seres humanos, mejores hijos de Dios, ese es nuestro principal objetivo.


Mi madre sabía usar la máquina de coser, me hacía vestidos y faldas. Parece que fue ayer el día que me sentaba en el pedal de su máquina Singer mientras ella cortaba, medía, cosía. Aun recuerdo el hilo entre sus labios mientras el ruido de la máquina hacía lo suyo, sus lentes bifocales se empañaban a causa del sudor en su rostro. Era un deleite verla coser, nunca aprendí a usar esa máquina.  No era perfecta mi madre, per tenía muchas cosas buenas de las que sigo aprendiendo, esta, por ejemplo. No todas tenemos la capacidad de hacer ropa, de hilar o de hacer un traje sastre para la graduación de nuestros hijos, pero sí tenemos otros talentos.


Algunas sabemos cocinar el mejor caldo de pollo para cuando están enfermos, otras sabemos cantar una canción para las noches que hay truenos en el cielo, algunas otras sabemos trabajar con nuestras manos para conseguir el sustento diario de nuestro hogar. Con todas nosotras, Dios ha sido bueno, Dios nos ha sostenido hasta el día de hoy.


Quizás nosotras aún no conocemos el talento que Dios ha puesto en nuestra vida o tal vez si y es con él que beneficiamos a nuestra familia y a otros. No me imagino hilando y confeccionando, pero Dios me ha dado otros talentos para cubrir a mi familia, para apoyar a mi esposo y para bendecir a otros. Y sé que contigo pasa igual, ¿qué es lo que Dios ha puesto en tus manos por hacer? ¿Qué estás haciendo para mostrarles a otros que te interesas en ellos?



En Su Gracia


K A R L A





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lunes, 13 de noviembre de 2017

Mujer Virtuosa, aprovecha el tiempo







Una de las características de la mujer virtuosa es su diligencia. Ella es una mujer esforzada, trabajadora y diligente.

Ve que van bien sus negocios;
su lámpara no se apaga de noche.

Proverbios 31:18

Una mujer que se asegura de obtener ganancias de sus negocios es sabia y experimentada para saber donde y cómo invertir para recibir ganancias, eso lo vimos en el versículo anterior, pero hoy quiero centrarme en la segunda parte de este versículo.


 Su lámpara no se apaga de noche… después de todo, tiene muchas ocupaciones en el día, es una mujer que la Palabra menciona que trabajaba con sus manos, veía por sus negocios, se levantaba muy de mañana y no descuidaba su hogar, así que seguramente le sucede como a ti y a mi en algunas ocasiones y duerme hasta tarde.


La pregunta aquí para ti y para mí es: si nos desvelamos ¿en qué estamos ocupando ese tiempo? Porque podemos estar horas y horas despiertas por la noche y no estar aprovechando bien el tiempo.


Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios,
aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos.

Efesios 5:15-16


Creo que es tiempo de hacer un autoanálisis de en qué estamos gastando nuestro tiempo. Tal vez hay actividades que están robándonos tiempo que podemos usar para nuestra familia, nuestros negocios o nuestro tiempo de comunión con Dios.


Su lámpara no se apaga de noche… ¿y la nuestra? ¿Qué hacemos en las noches que nos desvelamos? ¿Cuidamos de nuestros hijos mientras tienen miedo a la oscuridad? ¿Terminamos pendientes del día? ¿Vemos t.v. hasta la madrugada? ¿Estamos en las redes sociales hasta muy entrada la noche?


El desvelarnos no es recomendable ¿por qué estar desperdiciando el tiempo de descanso para estar en una red social o viendo una película todos los días de la semana? No es algo que esté prohibido hacer, pero el descansar nos hace bien.


Todas tenemos el mismo tiempo al día, 24 horas. Necesitamos la dirección de Dios para saber usarlas de la manera correcta y sabia. No perdamos el tiempo.


La mujer virtuosa nos da tanta enseñanza, no cabe duda de que el diseño de Dios para la mujer es hermoso, nos ha dotado de dones y talentos para cumplir con nuestro llamado y Dios nos capacita para realizarlo día a día.


Ayúdanos Padre a cada día aprovechar bien el tiempo y vivir para tu Gloria. Que cada día que pase podamos poner en práctica lo que hemos aprendido en tu Palabra, como ser diligentes y vivir de acuerdo con tu voluntad y en tu tiempo, ayúdanos a ser sabias Señor, en Cristo Jesús, amén.


En Su Gracia

K A R L A



viernes, 10 de noviembre de 2017

Mujer Esforzada






Sin duda la mujer virtuosa necesitaba fortalecerse. Todas las actividades que tenía no las podría haber llevado a cabo sin estar fortalecida. Cuando habla de ceñir se refiere a “Ajustar, apretar o rodear algo”. En este sentido, ella tenía que prepararse, ajustarse y fortalecerse para seguir adelante.


Ciñe de fuerza sus lomos,
y esfuerza sus brazos.

Proverbios 31:17


He escuchado infinidad de ocasiones que la mujer posee una fuerza mayor de lo que nosotras creemos, somos fuertes, capaces de dar a luz, fuertes para soportar dolores físicos y emocionales y seguir adelante, y creo que es parte del diseño de Dios para la mujer. No masculinas, pero sí fuertes.


A cada mujer se le presentan desafíos diariamente y en el transcurso de su vida, en los que tiene que estar fortalecida, levantarse y caminar nuevamente.


La mujer virtuosa era una mujer que necesitaba ser fuerte física, emocional y espiritualmente (también lo necesitamos tú y yo). Esa mujer ejemplar tenía una vida activa, se levantaba temprano, se acostaba tarde, hacía de comer, salía de compras, cuidaba de sus hijos, de su hogar, participaba con el esposo, veía por sus negocios, trabajaba con sus manos, ayudaba a otros; era una mujer integral, o como decimos ahora, ella era “todóloga”.

Al principio del estudio te comenté que con el paso de los días te darías cuenta de que muchas de las características de esta ejemplar mujer, tú las tienes, en menor o mayor grado, desarrollándolas o en proceso de hacerlo, pero, es muy probable que tengas más de una de esas características.

Somos hechas a imagen de Dios, Él puso en nosotras su imagen, nos dotó de dones y talentos para servir a otros y mostrar su Gloria. Después de ver algunas de las características, habilidades y actividades de esta mujer, veamos nuestra vida hoy en día. ¿Te parece bien?


Un día común para nosotras puede parecerse al de la mujer virtuosa.

·         Nos levantamos temprano para orar y tener un tiempo de lectura de la Palabra de Dios.
·         Algunas salimos a caminar o correr, ejercitarnos.
·         Preparamos el desayuno para los nuestros.
·         Preparamos hijos para el colegio y despedimos al esposo.
·         Seguramente tú como yo, lleves a los niños al colegio.
·         Si trabajamos, nos preparamos para la jornada laboral.
·         Si nos quedamos en casa hacemos todas las labores que conlleva tener el hogar funcionando adecuadamente.
o   Limpieza.
o   Comidas.
o   Lavar ropa.
o   Compras, etc.
A eso añádele:
·         Estudio Bíblico
·         Ministerio fuera de casa.
·         Ir por los niños a la escuela.
·         Tareas.
·         Grupo de estudio.
·         Actividad extra escolar.
·         Cena.
·         Bañar niños.
·         Estar con el esposo.
·         Manualidades o lo que hagamos para ayudar al gasto familiar.
·         Planificar día siguiente.
·         Visitar a alguien.


¡Sólo con escribirlo me cansé! Y olvidé mencionar otras actividades como la ida al dentista, juntas en los colegios, cumpleaños de compañeritos, salir al parque por las tardes, etc.


¿De dónde sacamos fuerza para terminar el día bien? Sin duda de nuestro Gran Dios. Cada día vendrá con retos a superar, problemas a enfrentar, tentaciones, esfuerzo físico, mental, espiritual, batallas qué luchar y necesitamos estar fuertes.







Le necesitamos a Él, fortalecernos en Él. Porque de lo contrario seremos vencidas, derribadas. Este versículo en Efesios precede a la armadura espiritual, nos dice que primeramente nos fortalezcamos en el Señor, necesitamos equiparnos para lo que enfrentaremos cada día, tanto físico, emocional y espiritualmente.


¿Cómo lo hacemos?

Un comentario Bíblico dice:

Dios tiene grandes reservas de fuerza que pueden ser realizadas como poder en nuestra vida Cristiana. Pero Su fuerza no funciona en mi mientras me siento pasivamente. Su fuerza obra en mi al confiar en ella, y al salir a hacer la obra. Puedo confiar en ella y no hacer la obra. Puedo hacer la obra sin confiar en ella. Pero las dos quedan cortas. Debo de confiar en Su fuerza y luego hacer la obra.

Esto no es:

§  Yo hago todo y Dios no hace nada.
§  Yo no hago nada y Dios hace todo.
§  Yo hago todo lo que puedo y Dios me ayuda con lo que no puedo.


Si Dios es quien nos fortalece ¿Cómo podemos desperdiciar nuestras fuerzas?

·         Afán.
·         Preocupaciones.
·         Mucha conversación.
·         Amargura.
·         Enojo.
·         Argumentos, debates que no llegan a ningún lado.
·         Dormir demasiado.
·         Falta de perdón.
·         Convivir con quienes no aportan nada a nuestra vida.
·         Yugo desigual.
·         Demasiada tecnología.
·         Cambio en el orden de las prioridades.
·         Etc.


Podríamos hablar de más de ellas y desglosarlas una a una, quizás lo hagamos después, pero toda esta lista (y más) puede menguar nuestra fuerza y nosotras no podemos darnos el lujo de perderla.


Necesitamos estar fuertes, fortalecidas en nuestro Padre porque las pruebas vendrán, las luchas vendrán también y si no estamos bien cimentadas, firmes, fortalecidas en Él, vamos a sucumbir.

Así que, antes de correr y huir porque todo parece tan pesado y abrumador; antes de rendirnos y dejar de hacer lo que tenemos que hacer, vayamos con Dios. fortalezcámonos en Él, acudamos a Él para renovar nuestra fuerza día a día, para permanecer en pie y acudamos a Cristo para obtener el descanso que necesitamos cada día. Soltemos cargas, liberémonos del peso que podríamos traer de más y fortalezcámonos en nuestro Dios para vivir renovadas, fortalecidas y plenas cada día.


Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.
Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde
de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas;
porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.

Mateo 11:28-30


PARA MEDITAR
¿Puedes identificar qué es lo que pudiera estar drenando tu fuerza?
¿Cómo está tu vida espiritual? ¿Tu tiempo con Dios?
¿Cómo están tus labores dentro y fuera de casa?
¿Necesitas ayuda?
¿Cómo te preparas para enfrentar los retos diarios?
¿Vives una vida que depende de la fuerza, fortaleza y poder de Dios?




En Su Gracia

K A R L A




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